jueves, 10 de febrero de 2011

El legado de Efeso

Efeso fue un gran centro cultural y económico del antiguo Occidente donde se realizaron obras como el Templo de Artemisa, considerado una de las Siete Maravillas del mundo antiguo y que, durante 1000 años fue uno de los centros religiosos, políticos y económicos de la ciudad, y también una de las Siete Iglesias del Apocalipsis que lo atestiguan.

Se puede pasar por la Vía de los Curetos (sacerdotes encargados de llevar leña al fuego sagrado para que no se apagara en el templo dedicado a Artemisa) viendo no sólo el alcantarillado, del que ya disponían, sino el Odeón, donde los senadores se reunían. En aquella época, las fuentes, por lo valioso del escaso elemento, se apreciaban y servían de centros de reunión, las letrinas comunitarias, los baños de Escolástica, que era la casa de 'las señoritas de compañía de entonces, el templo de Adriano, varias puertas conmemorativas... La calle acaba en la plaza donde están la puerta de Adriano y la Biblioteca de Celso (de la cual también se conserva la doble pared con cámara de aireación entre ambas para aislar de las temperaturas extremas del exterior, los valiosos libros que contenía).

Podemos ver el teatro con capacidad para 30.000 espectadores. Podemos ver la Vía del Puerto, porque conducía a él, en donde se hallaban las tiendas.

Al hablar de tiempos pasados siempre tenemos que contar con los restos que nos han llegado hasta nuestros días y, a través de ellos, averiguar sus costumbres, sus luchas, sus gentes, sus guerras o sus vidas. Nos han llegado esculturas o tallas, tumbas o panteones, odeones o teatros, casas o palacios, vías o avenidas, plazas o ágoras.

Todo eso y aún más se encuentra en Efeso.


No cuesta sentir los cascos de los caballos de los carros de combate repiqueteando en sus enlosadas calles desfilando a la guerra, o sentir el frescor bajo sus pórticos o a la sombra de sus árboles o a sus gentes paseando...

Esa piedra cortada, tallada o esculpida nos enseña la vida que se desarrollaba allí que no es poco precisamente ... pero hay que 'querer' oírla y escucharla. No cuesta mucho en realidad.
Runa

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