martes, 6 de marzo de 2012

Panic Button


Valoración: 6/10

“Panic Button” es una producción del Reino Unido firmada por el director Chris Crow y escrita por los guionistas Frazer Lee y John Shackleton que se presentó en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, entreteniendo sin mayor éxito ni trascendencia a su público con su propuesta, una nueva vuelta de tuerca a lo que ya parece un subgénero en sí mismo, los juegos macabros para los que “Saw” pareció abrir la veda, aunque en esta ocasión lo psicológico se alce sobre lo truculento.

En “Panic Button”, el grupo de personas participantes, o víctimas de la retorcida mente de turno, han sido elegidos, premiados, por los responsables de la red social de la que son adictos, All2gthr.com, para realizar un viaje de ensueño a Nueva York. El desplazamiento lo realizarán en un jet privado, y, una vez en el aire, comenzarán los “entretenimientos de abordo” un juego online en el que sus propias vidas y las de sus seres queridos serán la apuesta cuando todos su secretos se vean al descubierto… No pueden salir del avión, no pueden confiar en quien se sienta a su lado, desconocen el por qué de su tortura, de su particular elección, pero su misión está clara, sobrevivir.

 La película es un vehículo de entretenimiento sencillo y efectivo, su cuarteto protagonista, (Scarlett Alice Johnson, Jack Gordon, Elen Rhys y Michael Jibson) cumple su cometido  pese a que sus personajes resulten quizás en exceso arquetípicos, y nada destacables. La estructura y desarrollo del film tienen también un aire a “ya visto” y es quizás su (único) y efectivo acierto circunscribir la acción al claustrofóbico entorno del jet y, sobre todo, que la excusa para su selección y la herramienta de su tortura nazca de aquello compartido en las redes sociales, subrayando con ello el peligro de las mismas y la íntima exposición personal de las que sus participantes son autores y víctimas a un tiempo.

En conclusión, una propuesta de fácil consumo, sin mucho genio, mas tampoco tonta, una película de relajado entretenimiento para pasar un buen rato disfrutando de un thriller bien hilado, pero sin muchas pretensiones… sencilla y efectiva a la par que olvidable.

-Enoch-

11 Flowers (11 Fleurs)


Valoración: 5/10

Wang Xiaoshuai (“La bicicleta de Pekín”, “In Love we trust”…etc) dirige y rubrica el guión sobre el que se asienta este preciosista drama histórico que compitió en la sección oficial a concurso del 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián sin conseguir seducir ni a sus espectadores ni a los profesionales de prensa.

La película nos ubica temporalmente en China en la época previa al fallecimiento de Mao Zedong  y geográficamente en una zona rural (en la provincia de Ghizhou) de hermosos y bucólicos paisajes… En ese momento y lugar encontraremos a Wang Hang, un niño de 11 años que, en sus correrías y por puro accidente entra en contacto con un asesino fugado y perseguido por las autoridades. Entre el criminal y el niño y sus amigos se establece la complicidad y el secreto…

Si bien el argumento del film puede sonar mínimamente trepidante, su puesta en práctica sobre la pantalla sufre de un ritmo en extremo pausado, que se regodea en lo contemplativo y rellena espacios interminables de tiempo con miradas melancólicas a un pueblo, una cultura, al borde del cambio, a la inocencia moribunda de unos niños destinados a crecer demasiado deprisa… pero los ojos que observan, si bien se visten de imágenes de extrema belleza, no tienen lirismo alguno en el alma, con lo que, lo que podía haber sido un poema visual construido sobre una historia sencilla como hilo conductor, termina siendo un suceder de imágenes e historia a trompicones durante unas estiradísimas dos horas que terminan haciéndose, para la audiencia, interminables.
Eso sí, en su favor he de romper la lanza de lo hermoso de su fotografía, cuidadísima, y que regala a la retina imágenes inolvidables, pese a que el tedio al que invita la arrítmica narración  intente ahogarlas en el olvido de un bostezo. 
Visualmente atractiva, formalmente fallida.

-Enoch-

Happy End


Valoración: 5/10

Desde Suecia y dirigida por Björn Runge (quien ya firmara películas como “Mouth To Mouth” o “Al final del día”) llega esta producción sobre el maltrato, según un guión de Kim Fupz Aakeson. Participó en la Sección Oficial a concurso del 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde, pese a su temática, dejó bastante frías opiniones entre público y crítica, aunque finalmente recibió el reconocimiento técnico a su fotografía, realizada por el afamado Ulf Brantas. En su país de origen corrió mejor suerte recibiendo varias nominaciones a los Premios Guldbagge y el reconocimiento a la actriz Ann Petrén.

“Happy End” es una historia coral, de historias cruzadas… con el maltrato físico o psicológico a la mujer como factor común en todas ellas. Madres, novias, hijas o desconocidas… todas ellas, víctimas de una sociedad que las intenta relegar, dominar. La galería de personajes que nos presenta Björn tienen diversos vínculos entre sí, pero levantan, mentira a mentira, muros que igualmente los separan, y siembran insondables sombras en sus relaciones…

Conmovedora a tramos, demasiado aséptica en otros, la película no arriesga en su denuncia, no profundiza ni llega a escandalizar, no hay catarsis con el espectador, y, siendo su origen nórdico y siendo este tipo de celuloide ajeno al miedo a sordidez en pantalla sorprende el cuidado tanto visual como argumental, con el que están tratados los temas para no herir a la audiencia… pero es un riesgo que, parcialmente, ha arrastrado al film a ser un tanto superficial, y ese hecho lo lastra demasiado.

Igualmente sorprendente es el uso de la premiada fotografía en esta película, acostumbrados como estamos a los fríos tonos (y más en films de sórdida temática como se presuponía este) en los largometrajes venidos de las tierras del norte, en esta ocasión se apuesta por unos tonos mucho más cálidos, más cercanos a la filmografía europea con la aparente voluntad de acercarnos a las emociones de los personajes que nos muestran.

En conjunto un film correcto, bien interpretado pero que no termina de calar ni en la emoción ni en el recuerdo del espectador.Pasable.

-Enoch-

Rampart


Valoración: 4/10

Oren Moverman, tras ya trabajar con Woody Harrelson en su bien considerada “The Messenger”, retoma esta colaboración en la discutida película “Rampart”, que compitió en la sección oficial a concurso del 59 Festival Internacional de Cine de San Sebastián pasando totalmente desapercibida y con más pena que gloria.

“Rampart” es el nombre de una división policial de Los Ángeles, y la película toma los hechos reales en ella acontecidos como referencia para narrarnos una historia firmada por el propio director y el afamado James Ellroy (que ya escribiera L.A. Confidential –con batante más acierto, todo sea dicho-). Falsificación de pruebas, violencia injustificada con los detenidos, incautación de droga y robo de la misma… todos los tipos de corrupción se dan la mano en el agujero negro de Rampart.

Llena de caras conocidas, como Robin Wright Penn, Anne Heche, Ice Cube, Steve Buscemi, Ben Foster, Sigourney Weaver...  la labor de este coral reparto se pierde en el océano de confusión que es esta película lastrada por un guión y un montaje que generan un barullo de situaciones gratuitas e incomprensibles que confunden al espectador, le implican de una manera nula con la historia y sus personajes generando nula empatía y absoluto desinterés. Quizás sea el trabajo de  Woody Harrelson  el único a salvar de la quema (de hecho  fue nominado como mejor actor por este trabajo en los Independent Spirit  Awards) que no su personaje, que de puro sórdido y retorcido deja de ser creíble, como el resto del cuadro que pinta el director. 

Pese a todo se entrevé un director con fuerte personalidad propia y sin miedo a temáticas, denuncias o políticas correcciones, lo que es de agradecer, pero aún bastante verde en formas. Pudo ser y no fue. Prescindible.

-Enoch-

lunes, 5 de marzo de 2012

Texas Killing Fields


Valoración: 5/10

Ami Canaan Mann, tras la estela de su famoso padre Michael Mann, quien firmara obras como El Último Mohicano, Heat, El Dilema o Collateral y que ejerce de productor en la película de su hija, se lanza a los grandes mercados con un thriller que  fue seleccionado para concursar en el Festival de Venecia e inauguró inmediatamente después, en el marco del 59 Festival Internacional de cine de San Sebastián, el ciclo que fue dedicado al Cine Negro.

La película, a través del guión de Don Ferranore (ex agente de la DEA) nos ubica en los pantanos de Texas, una “tierra de nadie” donde están acaeciendo un alto número de asesinatos sin resolución, un lugar, una extensa llanura pantanosa de cuyas entrañas parecen brotar los cadáveres. Enfrentados a estos misterios tendremos a dos policías tratando de arrojar luz sobre el asunto, cada cual a su forma, pues son radicalmente opuestos…

La principal virtud de esta película reside en la atmósfera creada, la fotografía, las localizaciones y caracterizaciones, introduce al espectador en este mundo de peligro y muerte con cierta habilidad. Entre sus debilidades, la interpretación de la galería de actores que dan vida a los personajes de la película, pese a ser de renombre, regalan unas creaciones por debajo de lo esperado (a excepción de Jessica Chastain cuya labor fue reconocida por la asociación de críticos de Los Ángeles) , pero quizás lo peor sea el montaje de la cinta, que incluso a los intérpretes mismos perjudica con su ritmo desorientado y confuso, que retuerce aún más una historia (ya compleja por sí misma) y pierde al espectador…

Por todo ello, y aunque no es un mal thriller, y el trabajo de su directora apunta grandes maneras, es aún esta película un producto pequeño (que parece incluso más apto para la pequeña que para la gran pantalla) y discreto, que si bien entretiene y no molesta, tampoco destaca. Pasable.

-Enoch-