Título: A Wounded Fawn
Dos desconocidos ligados al mundo del arte y las subastas entablan romántica relación y deciden regalarse una escapada para pasar tiempo juntos y conocerse mejor. Lo que ella no espera es que con quien comparte ilusión resulta ser un peligroso y demente asesino en serie. Comenzará así para ellos una batalla a muerte.
Travis Stevens dirige una película de sencilla narrativa pero muy particular estilo en su puesta en escena que nos sumerge en los abismos de la oscuridad de la mente de su asesino...
El film, que cuenta con una solvente interpretación de sus dos protagonistas, tiene su fuerza en cómo traslada a la pantalla el arte que ambos aman, centrado en la figura de una inquietante escultura, y lo transfigura en parte de la febril ensoñación con la que pone en escena la brutal persecución y baño de sangre que acontece en la intimidad de la casa donde se alojan. Con reminiscencia al cine de horror de tiempos pasados, la fórmula funciona a tramos por su creatividad, pero no termina de brillar por su escasez de medios y la ausencia de sorpresas narrativas en su desarrollo. Curiosa para pasar el rato.









