viernes, 20 de abril de 2012

Take This Waltz


Valoración: 8/10

Sarah Polley, a quien conocimos como actriz (“Mi vida sin mí”, “La vida secreta de las palabras”…etc) y que ya nos demostró cómo su buen hacer cinematográfico se extiende al plano de la dirección con su opera prima “Lejos de Ella”, que le reportó grandes éxitos y galardones, vuelve a ponerse tras las cámaras (y tras el guión) con esta película sobre un triángulo amoroso y la búsqueda del propio yo que le ha permitido colarse en las selecciones oficiales de festivales como Toronto o San Sebastián.

“Take this Waltz” nos ubica en la intimidad de un matrimonio en la treintena, formado por Margot (Michelle Williams) y Lou (Seth Rogen). Se quieren, se complementan, su complicidad es obvia y todo va sobre ruedas. Pero una tercera figura entrará en sus vidas, Daniel (Luke Kirby), el nuevo vecino de enfrente, que no tardará en hacerse amigo de Margot y hacer tambalear todas sus convicciones sobre el amor, su matrimonio y sobre sí misma…

Muchas son las virtudes de esta película sobre personas comunes, con vidas comunes y problemas comunes. Y quizás la más grande de ellas es ese factor, lo cercano que consigue la autora que se sienta cada situación, cada personaje. La empatía del espectador con cuanto le es contado en pantalla se logra sin grandes artificios y desde poco más adelante del comienzo del film. El guión realizado por Sarah Polley nos acerca a la intimidad de una manera raramente utilizada en este tipo de película, a través de los detalles de la complicidad entre parejas, a través de las hebras que hilan el miedo a la pérdida, el miedo al fracaso, el pavor a estar desperdiciando la propia vida… En esta película no encontramos, en la pareja protagonista, grandes y dramáticos hechos que hagan temblar su felicidad, melodramáticos acontecimientos que zarandeen sus vidas, sino que nos habla de las pequeñas grietas, propias o compartidas, que pueden llevar a derrumbarse cualquier relación asumida como perfecta.

Ninguno de estos positivos resultados serían posibles si al servicio de ese guión no estuvieran unos actores capaces de darle vida en cada gesto, cada emoción. Todo el elenco está más que correcto, y su protagonista, Michelle Williams (“Brokeback Mountain”, “Mi Semana con Marilyn”…) absolutamente sobresaliente, robando con su interpretación el aliento del espectador, haciéndole reír, emocionarse y navegar dentro de la mente de su personaje en largos primeros planos donde sólo su rostro y su mirada lo tienen todo que decir.

Otro factor muy notable del film es el uso de la música a lo largo del mismo. Desde el mismo título de la película, claro homenaje a la canción de Leonard Cohen, hasta los momentos más líricos e impactantes donde atruenan canciones más que conocidas por la audiencia, pero que en lugar de distraer la atención logran sintonizar al espectador con el estado de ánimo y cada ápice de sentimiento de los protagonistas en pantalla.

Una historia sencilla, quizás mil veces contada, pero retratada, realizada e interpretada en esta película de una forma más que notable que, sin utilizar los manidos recursos de la comedia romántica ni el melodrama, consigue hacer sonreír, pensar, y emocionar. Altamente recomendable.

-Enoch-

jueves, 19 de abril de 2012

L’envahisseur ( The Invader - El Invasor )



Valoración: 7/10

Nicolas Provost, un reconocido artista de la imagen en movimiento, galardonado múltiplemente por sus diversos cortometrajes viste de largo su proyecto y se lanza en un formato y con una temática arriesgados con su película “L’envahisseur”, de la que también es guionista (junto a Giordano Gederlini).

En ella nos narra el viaje vital de un emigrante, Amadou, que llega a Europa desde tierras africanas, arrastrado por la marea hasta una playa del sur, apenas con vida… Una vez en el continente lucha por la supervivencia y la permanencia en la tierra anhelada. Los avatares del destino lo conducirán hasta Bruselas, donde trata de buscarse un hueco y llevar una vida mejor. El azar no se lo pone fácil, y cruza en su camino varios elementos, (y sobre todos ellos, una mujer)  que harán temblar su juicio…

La película, si bien posee un trasfondo de “cine social” claro y omnipresente, no hace de él la espina dorsal de la narración, sino del corazón del personaje central, Amadou, de sus sentimientos, sus ansias, sus miedos. Para la sorpresa del espectador no estamos únicamente ante un drama, si no que el aderezo del thriller se cuela furtiva e inesperadamente en la pantalla, es el verdadero “invasor” al que alude el título, hasta adueñarse de la película. La fusión de géneros está llevada con maestría atrapando el interés del público, gracias a un guión hábil, así como, sobre todas las cosas, a la estupenda interpretación del protagonista del film, Issaka Sawadogo que dota de una vida, credibilidad y profundidad al personaje de Amadou cargando en sus espaldas todo el peso de la película.

Provost navega por imágenes cotidianas, regala secuencias artísticas (ayudado del buen trabajo de fotografía a cargo de Frank van den Eeden), nos pierde en miradas… pero sin resultar pedante, sino siempre al servicio de la historia y el buen gusto.
“L’envahisseur” está lejos de ser una gran película, no es quizás la “obra de arte cinematográfica” que muchos esperaban dado el curriculum del realizador, pero resulta un pedazo de buen cine, un film que sabe atrapar, reivindicar, y sobre todo entretener a la audiencia. Interesante.

-Enoch-

La Maldición de Rookford (The Awakening)


Valoración: 7/10

Desde el Reino Unido llega esta producción de cine de terror de corte clásico dirigida por Nick Murphy, un realizador más conocido por sus producciones televisivas que cinematográficas, dispuesto a dar un gran paso adelante en la gran pantalla con una película de la que igualmente firma el guión, co-escrito junto a Stephen Volk.

“The Awakening” (“El despertar”, por enésima vez no comprendo el por qué de cambiar el título original, mucho más adecuado para lo que se nos narra que el manido “La maldición de Rookford”) nos cuenta la historia del viaje vital realizado por una mujer. Ella, una escéptica escritora, se gana la vida desenmascarando fenómenos teóricamente sobrenaturales, mostrando y escribiendo sobre la realidad tangible (y generalmente humanamente interesada) detrás de todos ellos. Pero un nuevo trabajo llega a su puerta, se solicita su ayuda para aclarar el misterio de unas supuestas apariciones fantasmales en un internado que tienen aterrorizados a niños y adultos. Todas sus creencias se verán cuestionadas una vez cruce el umbral de Rookford.

La película no peca de originalidad, ni guarda grandes sorpresas para el espectador avezado en el género de “casas encantadas”. No obstante, lo cuidado de su producción, lo comedido y efectivo de sus recursos visuales y el detalle en la ambientación, entre otras técnicas virtudes, la hacen digna de mención y un film a tener en cuenta.
Rebecca Hall, la protagonista (“El retrato de Dorian Gray”, “Vicky, Cristina, Barcelona”…), realiza una labor por encima de lo que nos tiene acostumbrados dotando de calidad y profundidad a su personaje así como los dos secundarios principales que le acompañan en el film,  Dominic West e Imelda Staunton, que están más que correctos, vistiendo de credibilidad a una historia más allá de lo natural.

Si bien no es trepidante, el corte clásico de la producción y la elegancia con la que está filmada e interpretada (mucho más cerca de films como “El orfanato” o “Los Otros” que de películas con casas encantadas al estilo “The Haunting”) hacen que su visionado merezca, sin duda, la pena. Recomendable.

-Enoch-

miércoles, 18 de abril de 2012

Babycall (The Monitor)


Valoración: 8/10


El director Pål Sletaune, quien ganara la fama con su película “El Cartero Entra Sin Llamar” y se consolidara con la incómoda, retorcida y sorprendente “Next Door” vuelve, en su tercer largometraje, donde es guionista además de director, a aventurarse por el lado oscuro de la vida, de la mente…

“Babycall” se centra en la historia de una mujer y su hijo. La relación de la protagonista con el padre del niño es de puro pánico por los crueles acontecimientos que tienen a su espalda, con su hijo es extremadamente protectora por la misma razón. Dada la situación se trasladan a vivir a un nuevo lugar, donde no puedan encontrarlos, sólo conocido por los servicios sociales que velan por el bienestar del niño y controlan la situación. En su obsesión, esta “madre coraje” comprará un monitor de bebé para poder escuchar a su hijo, pero no será a él a quien escuchará, otro niño hará llegar su voz, llanto y desgarro hasta ella… y el misterio, con ello, no hace más que comenzar.

Varios son los elementos que hacen de esta película, en apariencia, pequeña, algo verdaderamente especial.
Entre ellos cabe destacar la interpretación del elenco protagonista, verdaderamente brillante. Noomi Rapace borda un papel (que le hizo merecedora del premio a la mejor actriz en el Festival de Roma) pleno de fuerza y que desde los primeros planos consigue meterse bajo la piel del espectador. Si su interpretación de Lisbeth Salander en la saga sueca “Los Hombres que no amaban a las mujeres” la encumbró a nivel internacional, este papel rubrica su camaleónica capacidad para dar fuerza y credibilidad a personajes con una intensidad emocional y un abanico de matices brutal (y para aquellos seguidores de la actriz, recordará más a su trabajo en “Daisy Diamond”, de Simon Staho, que a su papel de Lisbeth). Junto a ella, y destacando sobre la galería de secundarios encontramos a Kristoffer Joner (al que conocemos por su trabajo en “Bosque Tenebroso”, “Hidden” y en “Next Door”, del mismo director, esta última, que la que nos ocupa), que, de nuevo, elabora un personaje misterioso, enfermizo, que enriquece la atmósfera malsana que envuelve a toda la producción. 
Enlazado al gran trabajo de los actores (y de un director que demuestra una vez tras otra saber sacar lo mejor de ellos) y espina dorsal de la película está el arriesgado guión realizado por el propio Sletaune. De nuevo, un puzle, una colección de hechos, lugares, encuentros y desencuentros, realidades e ilusiones, que pierde y encuentra al espectador, que aclara y confunde, que pone imágenes a ideas de una forma continuamente simbólica… Un guión en absoluto fácil que hace de “Babycall” un film complejo, que obliga al espectador a mirar más allá de lo obvio, más allá de lo confuso, que le fuerza a realizar un esfuerzo mental para ordenar las piezas, discernir las situaciones simbólicas y su significado de aquellas que son pura y objetiva realidad y crear su propia y personal interpretación de una historia que, una vez más, este personalísimo director nos cuenta de una manera tan particular.
Con todo lo mencionado es esta película un cocktail explosivo de buen cine de autor, nada fácil, pero altamente interesante. Nos sumerge, flirteando con el drama, el thriller e incluso el terror en las garras del horror de los abusos, y, sobre todas las cosas, representa, al menos a mi entender, un muy calculado estudio sobre el miedo y sus efectos en la vida, en la mente…

Recomendable para todos aquellos que gusten de un cine poco gratuito, que requiera la máxima atención y mente abierta del espectador, para aquellos que busquen miradas cinematográficas personales (con lo que no la aconsejaría a los detractores de “Next Door”)… para mi gusto, un notable regreso de un director que para el que aquí escribe, ya es de culto.

-Enoch-

martes, 17 de abril de 2012

Evan (XV)

- CAPITULO 15 -

EVAN


Avanzo sigiloso, flanqueado por mi fiel asistente, astutos depredadores al acecho, aguzando los sentidos, escudriñando entre las sombras cualquier indicio de presencia enemiga. Percibo la energía de Jane mas acentuada que nunca, me guía y me reclama, se halla en peligro, grave e inminente. Nos dirigimos con urgencia a su ubicación.

Mis ojos memorizan todo cuando perciben a su alrededor. Nunca antes habíamos estado tan cerca, todo lo requerido para destruirlos se encuentra en esta fortaleza, lo que no atesoramos es tiempo pero, si hemos llegado hasta aquí, hasta su corazón...

El chasquido de una glock me alerta de inmediato y me abalanzo sobre Mike derribándolo, para esquivar las balas.

Nos ponemos en guardia, espalda contra espalda y comienza la fiesta.

Cinco secuaces de Alastor nos rodean presentando batalla.

Un disparo alcanza a Mike en el hombro, y su tibia sangre salpica mi piel. Ni siquiera gime de dolor. Enfurecido, cargo a disparar con un arma en cada mano, caen dos fulminados en un grotesco destello de fuego.

Mi nombre retumba por toda la mansión en boca de una desesperada Jane, hay que apresurarse.

Una granada estalla a bocajarro sobre un vampiro, que se derrite entre alaridos de dolor.

Me enzarzo en una batalla cuerpo a cuerpo con un gigantón de ojos negros. El cabrón pelea duro y yo no puedo más que pensar en Mike enfrentándose en solitario con el otro secuaz.

Mi psique no consigue aturdirlos, pero sí mi rapidez. Un golpe seco en su tórax perfora su esternón y su ponzoñosa sangre inunda su boca

-Estás listo capullo!- Sentencio cuando exhala su último aliento.

El último guerrero, distraído imprudentemente con el aroma de un ensangrentado Mike, no percibe el sutil movimiento de mi daga incrustándose desde su espalda hasta su corazón. El entrenamiento no acompaña su obsesivo instinto por el preciado líquido vital.

Exhalo aliviado cuando Mike me regala una media sonrisa de agradecimiento. Magullado pero consciente, se incorpora con algo de dificultad.

Examino sus heridas con cuidado, deseando poder sanarlas como logra Briana

- Eh! No te propases, no te vayas a cambiar de bando!- Se ríe distendiendo el ambiente.

Sonrío. –Vamos blandengue, todavía no hemos terminado!-

De nuevo, un grito de Jane resuena a lo lejos y reanudamos la marcha de inmediato.
Pero la brutal energía de Alastor nos frena a unos pocos metros recorridos.

Su mirada glacial clavada en mí, me agujerea el alma y todos y cada uno de los recuerdos de sus vejaciones martillean en mi mente una y otra vez.

Su melena negra como el tizón, contrasta con una tez lechosa, casi traslucida.
Con los labios replegados, mostrando sus colmillos, y siseando de irritación y rencor.

Le devuelvo la sonrisa, tensando mis músculos y gruñendo desde lo más profundo de mis entrañas. Se despliegan mis afilados dientes, agradecidos por la oportunidad, palpitando fuera de mis encías clamando venganza.

En una fracción de segundo se posiciona a mi espalda aferrando a Mike en un mortal abrazo. Le destroza la garganta, sin tiempo a una reacción. Cae pesadamente al suelo, murmurando un –sálvala- y su pulso se detiene.

La ira se despliega por mis venas multiplicando los poderes de los que he renegado casi toda mi vida. Me abalanzo sobre el malvado rey y mi boca venga su muerte pagándole con la misma moneda.

Le muerdo con violencia succionándole la sangre hasta arrancarle la vida. Me araña la cara y los brazos en un baldío intento de desasirse de mi ejecución. Sus latidos menguan y en un par de minutos no queda más de un despojo de lo que había sido su más poderoso líder.

Desaparece tras un último agonizante bombeo.

Por el contrario mi corazón late encabritado por la experiencia.

-¡Oh Dios Mike, Mike! Grito impotente mientras coléricas lágrimas afloran a mis ojos. Lo acuno entre mis brazos, demasiado tarde para devolverle la vida.

-Volveré por ti, lo juro hermano-.

Echo a correr sin volver la vista atrás a por Jane, a ella no voy a perderla, ¡no puedo perderla!.


-Sikeray-

viernes, 13 de abril de 2012

Evan (XIV)

- CAPITULO 14 -

JANE


Me he despertado con un dolor de cabeza punzante y masajeo mis sienes con mimo, intentando relajarme. Mi vista concentrada borrosa en la intermitencia del fluorescente. Mi frustración ha dado paso a una deprimente resignación. Enjaulada sin escapatoria, a merced de los designios de unos demonios asesinos mas propios de la imaginación de Anne Rice que del mundo real.

Suspiro incrédula y añorada recordando una vida que controlaba y en la que era feliz, hace tan solo unos cuantos dias.

Evan, mi vampiro renegado, no puedo evitar sonreír al recordarle. Creo que no cambiaria nada si con eso perdiera la oportunidad de haberle conocido, de haber vivido con él la noche mas escandalosamente sensual de toda mi vida.

Cuantos interrogantes, cuantas preguntas. Dios, no permitas que muera antes de conocer las respuestas, antes que sus ojos azul cobalto acaricien los míos una vez más.

Doy un respingo cuando en un ruido sordo se esfuma la luz, me levanto a tientas hacia la puerta y pego mi oreja al frío acero tratando de escuchar.

Unos pasos veloces me retraen hacia lo mas apartado de la habitación y me pongo a rezar como una estúpida, teniendo en cuenta que soy atea, como si eso pudiera salvarme.

El portón se abre violentamente y distingo la silueta de la vampira en la tenue iluminación de las luces de emergencia.

Mi respiración se acelera incontrolada y no puedo más que mirarla paralizada acercándose furiosa y agarrándome sin miramientos del brazo.

Mis inútiles forcejos y preguntas no tienen respuesta por su parte. Me conduce por pasillos y salas flanqueada por tres gorilas mientras los oigo discutir en un idioma totalmente desconocido para mí.

Llegamos a una especie de santuario iluminado únicamente por velas rojas. El lugar me produce escalofríos. Las llamas crean extrañas y tétricas sombras en las paredes de piedra. Me empujan hacia el centro de la sala, en lo que parece ser una especie de altar custodiado por decenas de cirios que forman una especie de símbolo alrededor.

-EVAN!- Grito desesperada una y otra vez. La vampiresa me agarra del cuello y ningún sonido mas fluye ya de mi garganta. Clava sus ojos de hielo y de fuego en mí, gruñendo agresiva como un depredador.

Las lágrimas empapan mis mejillas y sus dedos blindados a mi garganta. De un tirón me arranca la ropa dejándome completamente desnuda. Sin posibilidad de cubrir mi vergüenza con mis brazos, me encadenan a un pedestal.

Un grupo se coloca a mi alrededor recitando una especie de mantra, mientras mi carcelera desaparece por unos instantes. Uno de ellos se acerca, no puedo dejar de temblar. Se detiene a unos pocos centímetros de mí y retrae sus labios mostrándome unos colmillos aterradores.

Me muerde en un costado, la angustia es indescriptible. Luego se acerca otro, y otro más. Todos dejan su huella sangrienta en mi cuerpo. No puedo dejar de llorar.

Finalmente regresa la mujer ataviada con un etéreo vestido azul. Acaricia mis mejillas empapadas y sonríe.

-Espero hayas disfrutado de la experiencia dulce Jane, tu sangre es sabrosa y sus mordiscos son los canales por donde mi esencia fluirá.

-Ya estas preparada.

-¿Preparada para que?.- Imploro con voz temblorosa.

-Preparada para que mi sangre inunde tus venas, preparada para que mi cuerpo penetre el tuyo y lo acoja como propio. Mañana seré yo la que viva tu vida, mañana experimentaré de nuevo la calidez del sol en mi piel, y esta vez será para siempre querida. Te lo dije, tus ojos serán mis ojos y tu amado Evan yacerá en mi cama haciéndome suya como antaño.-

- Él es el eslabón necesario que posibilitará nuestro renacimiento en la luz, y su semilla en mi nuevo cuerpo lo hará posible, así que despídete ya de tu ondulada melena y tus pechos sonrosados.-

-¡¡EVAN, EVAN!!.- Clamo sin cesar, hasta quedarme ronca.

Me abofetea mientras me amenaza con un – Si sigues vociferando haré de tu muerte algo aterrador, desearás no haber nacido!-

Los cantos aumentan de tono e intensidad mientras ella rasga su muñeca con una daga dorada y la acerca goteando a mis heridas, dispuesta a verter su pútrida sangre en ellas.


De pronto nos interrumpe una explosión que echa la enorme puerta de roble abajo.

Evan aparece mostrando sus colmillos y rugiendo airado. Mi corazón da un vuelco cuando su arrebatadora mirada se topa con la mía, el mundo se detiene por un instante. Lo miro suplicante y avergonzada, y la expresión de dolor en sus ojos me parte el corazón.

-¡¡No será tuya jamás!!- Brama la vampira.-

Me muerde salvajemente en la garganta, mi visión se vuelve borrosa, mis músculos desfallecen, me siento morir.



-Sikeray-

jueves, 12 de abril de 2012

Evan (XIII)

- CAPITULO 13 -

EVAN

Exhausto, partículas de sol incrustadas como cuchillas en mi piel, abrasando más mi alma que mi cuerpo. Maldita obligada espera que me postra impotente en mi desolado refugio, contando los minutos de una tarde exasperante. Miro al cielo suplicante como si pudiera arañarle segundos a un crepúsculo que hoy parece que nunca llega.

Miro a Mike con la mirada fija en el ordenador, asimilando cada documento vampírico, leído por enésima vez, descifrando y memorizando cada palabra, cada sentencia, cada característica por muy ínfima que parezca, que pueda ayudarnos en lo que parece ser la mayor batalla a la que nos hayamos enfrentado.

Todo cuanto él pueda leer, lo conozco desgraciadamente de primera mano, todo cuanto podemos saber que pueda servirnos, ya lo conocemos.

Siento la energía de Jane envolviéndome, está viva, lo sé, y asustada, tan aterrada y confusa. La percibo tal cual estuviera a mi lado, tan real.
Cierro los ojos y me concentro en esa sensación transmitiéndole toda la calma y el amor de que soy capaz. Sé que lo recibirá, estoy seguro que puede sentirlo. Mis habilidades telepáticas no están muy desarrolladas pero ante la férrea conexión con esa mujer, no hay barrera que no pueda traspasar. Se está tranquilizando, mengua el hormigueo en mi cuerpo que es su miedo, no ceso de hablarle, mis palabras la acunan cual abrazo, hasta que su inquietud cesa casi por completo.

Me incorporo impaciente y el sutil cuero del sofá protesta distrayendo a Mike que me mira serio arqueando las cejas. Se recuesta en el respaldo de la silla de escritorio, exhalando profundamente tras una calada de su pitillo.

Mira la persiana entreabierta de la ventana, la luz del día comienza a menguar.

-Es la hora, larguémonos- Digo levantándome de un salto al tiempo que armo mi chupa.

- Aún es de día- Me advierte Mike.

-No importa- Sentencio decidido, mientras me planto mis gafas de sol.

Conduzco en silencio mientras en mi cabeza bulle una plegaria en boca de Jane. Su sentido ruego, reclamándome con contundencia, me apremia en la carrera y mi pie pisa hasta el fondo el acelerador. El ardor en mis ojos amaina con cada kilómetro recorrido y la noche nos saluda descarada con una luna más fría y plateada que nunca.

El tramo de carretera se vuelve una abrupta pista forestal, estrechándose progresivamente hasta imposibilitarnos definitivamente el avance a 4 ruedas.

-Vamos Mike, ya no estamos lejos-. Siento la energía de Jane vibrar más fuerte en mi cabeza y como una brújula, me guía certera hasta la fortaleza.

Construida en un valle cerrado, escondida por escarpadas montañas, que hacen prácticamente imposible el acceso a cualquier humano de a pie.

Miro a mi escudero y lo cargo a mi espada ágilmente, sin permitirle ocasión a protestar. Sé que odia necesitar mi ayuda y es más aguerrido que muchos chupasangre, pero sigue habiendo límites que no puede superar, así que se deja llevar con una mueca de disgusto en la cara, mientras repto por las rocas con el sigilo del viento, deteniéndome a unos pocos metros de la entrada, resguardados detrás de un saliente en la pared de roca.

Tres pares de ojos brillan con pupilas de fuego en la oscuridad, permanentemente alertas a cualquier sutil movimiento en la brisa. Probablemente nos esperan, pero hay que aprovechar el factor sorpresa.

Mike permanece inmóvil en el sitio con un arma cargada en cada mano, mientras me concentro y levanto una espesa bruma alrededor de los soldados. El tiempo parece detenerse y la escena se desarrolla en unos fugaces segundos.
Con rapidez sobrehumana, acuchillo por la espalda a dos de ellos que desaparecen en un haz de luz. Bloqueo al tercero metiéndome en su cabeza, aturdiéndolo.

-No vale gritar, vampiro- le ordeno despectivo al tiempo que mis dedos le roban grotescamente uno de sus encendidos ojos.

- Lo siento, pero necesito esto- Acto seguido ensarto mi daga en su corazón y se desintegra.

Alzo la ensangrentada llave frente a la sofisticada cerradura y el escáner de retina nos aprueba la entrada.

La adrenalina fluye por mis venas con fiereza y determinación. Voy en busca de la sala de control de seguridad, mientras Mike desactiva las cámaras de la puerta.

En un par de acciones más, la fastuosa guarida se queda sin luz.

-Estamos dentro.-



-Sikeray-

miércoles, 11 de abril de 2012

Evan (XII)

- CAPITULO 12 -

JANE

He perdido la cuenta de cuantas horas han transcurrido confinada en esta habitación. Tengo frío, tanto frío. Mi ropa huele a sangre. Rozo angustiada la cicatriz de mi garganta, las yemas de mis dedos se deslizan temerosas por la protuberante línea que recorre mi yugular. Me siento tan débil.

Percibo un golpeteo de pasos deteniéndose súbitamente al otro lado del robusto portón metálico. Contundentes aunque increíblemente elegantes. Me incorporo nerviosa, respirando agitadamente, me abrazo tratando de dominar el incontrolable temblor de mi cuerpo. Maldita sea, estoy tan asustada. Me resguardo en el rincón más alejado de la celda sin apartar la vista de la puerta, mis pupilas vuelven borrosas la sangre seca incrustada en ella. Me acaricio los nudillos, agrietados y enrojecidos. Después de golpearla hasta la saciedad, no me he llevado más que unos cuantos moratones y una laringe sin voz.

Un personaje sorprendentemente fuerte aparece portando una bandeja con comida y una Pepsi. Su mirada antinatural se clava en mi despiadadamente, gruñendo un –come- sin pizca de compasión. –Lady Briana te necesita recuperada- Me sonríe con maldad mostrándome unos colmillos larguísimos que me dejan sin respiración.

Las lágrimas afloran incesantes a mis ojos resbalando por mis mejillas, tibia mezcla de frustración, ira y por supuesto miedo. Que voy ha hacer. -Oh! Evan...- El amargo recuerdo de su despedida es una afilada daga clavada en lo más profundo de mi corazón.

Me acurruco hecha un ovillo en la sobria cama, único mobiliario de la lúgubre habitación. De blancas paredes sin baldosas, sin ventanas, sin nada. Tan solo el insistente zumbido de un fluorescente y el agotado eco de una gotera resbalando intermitentemente en una pequeña pica de gres. Improvisado reloj, cronometrando los imprecisos segundos que me arrastran hacia un destino fatal.
No sé si por las lágrimas, el dolor de mis heridas o el terrible sentimiento de pérdida que me oprime el pecho, pero el cansancio al fin me lleva a cerrar los ojos y recostarme.

El sonido de su voz me envuelve de tal manera que todo parece volverse real de nuevo, sus dulces susurros a mi receptivo oído, llenan mi cabeza y tocan mi corazón. Tan real que no lo siento un sueño. Suaves murmullos llenos de esperanza y fuerza, rebosantes de amor. Aportándome anhelada serenidad y diluyendo dulcemente mi angustia. Quizás no debería sentir nada de esto, pero su imaginaria presencia me proporciona la calidez y la calma que tanto añoro, que tanto necesito...como si no se hubiera ido nunca del todo. Aunque… lo percibo tan genuino… extraña conexión la de mi alma con la suya que me convence de la certeza de sus palabras. Encuéntrame Evan…

Rezo mi silenciosa plegaria una y otra vez, con el deseo que, de alguna mágica manera mi oración cruce las barreras de esta pesadilla hasta llegar a él.

Una nueva inesperada visita, irrumpe pasadas lo que deduzco son al menos un par de horas más. La rubia vampiresa me observa bloqueando grácilmente la única vía de escape de que dispone el habitáculo. De pie, retorciendo cual Lolita un dorado mechón de su melena, con sus larguísimas piernas cruzadas y sus caderas posadas con aparente ligereza en el marco de acero. A pesar de su etérea y delicada presencia, destila un halo de peligrosidad y perversión que alerta cada uno de mis sentidos hasta rozar el pánico.
Trago saliva y tenso las mandíbulas forzándome a no apartar la mirada de sus ojos de hielo, de un indefinible azul pálido.

-Bueno, bueno, querida, la espera está alcanzando su fin, para cuando Mr. salvemos a los humanos aparezca, tu no serás más que historia.- Sonríe con soberbia, y prosigue con su horripilante exposición.

-¡He dispuesto un desenlace tan emocionante que te va a encantar, ya lo verás! No sé que me excita mas, si que vea morir impotente a su cándida humana o que tengas el honor de contemplar como tu renegado vampiro me regala su último aliento por salvarte la vida.

- Sea como sea eres mía- sentencia tajante. -Tus ojos serán mis ojos mañana, así que hazme el favor de comer que quiero este cuerpecito tuyo con fuerzas para lo que se te avecina.

Su condena resbala insulsamente por mis oídos y tan solo persiste la palabra vampiro, repitiéndose en mi cerebro como un disco rallado. Cualquier aspiración de un final feliz, hecha añicos, otra vez. Evan, mi Evan es…
Me hormiguea todo el cuerpo de la cabeza a los pies y siento mi corazón cabalgando encabritado.

-Oh! No lo sabías? Ya ves que el amor no es perfecto cielo-. Se burla con sorna.

Me abalanzo airada contra el demonio insultándola a viva voz, pretenciosa ofensiva bloqueada con una sola de sus manos, aferrando mi dolorido cuello y alzándome del suelo. No puedo respirar.

-Ssshhhh, ese vocabulario… - Sonríe meneando la cabeza en señal de reprimenda. -Creo que deberías dormir un poco encanto, ssshhhh.-

Sin cabida a una protesta, me invade la oscuridad.



-Sikeray-