lunes, 14 de marzo de 2011

Issei Sagawa, el Caníbal Japonés


El 14 de junio de 1981 Issei Sagawa, autonombrado como "El padrino del canibalismo", disparó en la cabeza a Renee Hartevelt, una estudiante holandesa a quien conoció en París. Acabó cortándola en pedazos, y se comió ciertas partes durante los siguientes dos días.

Issei Sagawa, el asesino, era en aquellos tiempos un japonés físicamente no “agraciado” y de baja estatura, cojo. Estaba obsesionado con tener a su lado "la mujer perfecta" con altos de rasgos occidentales. Era un estudiante japonés inteligente, todo empezó mientras estaba estudiando Literatura Inglesa en la Universidad de Wako en Tokio. Allí se obsesionó de una mujer alemana que daba clases de idiomas. En verano, pasó a través de la ventana a su apartamento e intento matarla, pero de repente la mujer despertó e Issei huyó.
Tiempo después, mientras estudiaba Literatura Comparada en una universidad Censier Institute de Paris en 1981, conoció a una mujer alemana, alta, rubia y bonita llamada Renee Hartevelt, de 25 años. No podía dejar de pensar en ella. Issei creía que el amor que sentía por las mujeres lo podía demostrar comiéndoselas.

Para conquistarla, Sagawa le pidió que lo enseñara alemán y ella aceptó. Le gustó su inteligencia, su conocimiento de pintura y literatura europea, le escribió cartas de amor, la invitó a conciertos y exposiciones de arte. Hasta que el 11 de julio de 1981 se preparó para hacer realidad su fantasía. Sentó a Renee en el suelo al estilo japonés para beber el té, hablaron durante varias horas esperando que el licor que había puesto en el té hiciera su efecto. Sagawa declaro su a amor a la bella alemana y trató de llevarla a la cama. Pero lo rechazó.

Sagawa desconcertado, trae un libro de poemas para que ella lo leyera, grabó las ultimas palabras y luego le dispara con su rifle en la parte en el cuello. Con gran esfuerzo la desvistió. Con un cuchillo le cortó el pezón izquierdo y un pedazo de nariz para comerlos. Luego se preguntó donde debería morder primero, seleccionó las nalgas pero las encontró difícil de morder. Usando un cuchillo eléctrico empezó a cortar a Renee en partes, hizo varios filetes para mordisquearlos crudos, el resto lo guardo en su refrigerador. Preparó una comida rápida de carne humana frita con mostaza, tomó fotografías del cadáver mutilado y tuvo relaciones sexuales con lo que quedaba de él. Eso si, también hubo momentos en los que no lo pasó nada bien como por ejemplo al cocinar un seno, ya que le dio asco su apariencia grasosa. Finalmente, tomó lo que quedaba del cadáver, lo llevó a su cama y durmió con él.

A la mañana siguiente, como es normal, tenía que deshacerse del cuerpo, al levantarse descubrió que no olía mal aún y continúo comiendo, recortó el ano y lo puso en su boca, pero su olor era muy fuerte, intentó comerlo friéndolo, pero eso no disminuyó su olor, se dio por vencido y lo devolvió al cadáver. Con un hacha, la corto en pedazos más pequeños para meterla en una maleta que había comprado para este fin. Mientras la desmembraba, se excitaba y con la mano del cadáver procedió a masturbarse.

Ya con la maleta, llamó a un taxi y pidió que le llevase a Bois de Boulogne, y la tiró al lago, pero varias personas le miraron, huyó. Una pareja que paseaba por el lugar vieron una mano de mujer llena de sangre y llamaron a la policía. Mientras tanto Sagawa regresó a su apartamento a disfrutar de los filetes de Renee que tenía en su refrigerador, cada día que estuvo en libertad comió pedazos del cadáver.

Lo más curioso del tema es que en Tokio visitó a un psiquiatra al cual confeso sus oscuros deseos, y éste lo calificó como un persona muy peligrosa, pero el padre de Sagawa encubrió el problema y envió a su hijo a otro país.

Cuando la policía llegó a su apartamento dos días después del asesinato con una orden de captura, los deja entrar, abrieron el refrigerador y encontraron pedazos de un cuerpo de una mujer. Sagawa confesó lo que había hecho y agregó que tenía una historia medica con una enfermedad mental. De hecho, sus descripciones fueron detalladas y el juez decidió que él no era competente para juzgarlo. Sagawa fue condenado a un periodo indefinido de prisión en el asilo Paul Guiraud, los tres psiquiatras que lo evaluaron dijeron nunca se curaría.

Su multimillonario padre, Akira Sagawa, presidente de Kurita Water Industries en Tokio, hizo un trato para que en 1984 su hijo fuera transferido al hospital psiquiátrico Matsuzawa en Japón. El fiscal creyó que allí estaría preso de por vida, pero sólo permaneció preso 15 meses y quedó libre en agosto de 1985, de nuevo, gracias a su padre. Su situación de libertad le permitió dar entrevistas por televisión donde declaraba que la carne humana era una de los mejores alimentos, incluso accedió para aparecer en películas pornográficas japonesas y demás escribió cuatro novelas, en la describía los detalles de su asesinato, y así somos nosotros, consiguió vender más de 200,000 copias.

Actualmente, disfruta de la popularidad en los medios de comunicación, concede entrevistas y hace videos para complacer la curiosidad, probó suerte en el mundo del cómic, escribió una columna semanal para un periódico, editó una antología sobre fantasías caníbales y fue portada de una revista gastrónoma japonesa.

- May - 

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