jueves, 23 de octubre de 2014

El Amor Es Extraño (Love is Strange - Ira Sachs)

Valoración:7/10

Ben y George, tras 39 años de amor, deciden sellar su relación mediante el matrimonio. Todo es felicidad, hasta que, debido a esa forma de oficializar públicamente su status, pierde su trabajo como profesor de música en una institución católica. Sin su fuente de ingresos, la pareja se verá forzada a abandonar su hogar, y serán realojados en las casas de familia y amigos, separadamente. Deberán acoplarse a su nueva situación y comenzar a luchar por un nuevo mañana.

Ira Sachs dirige, con un tono menos agresivo, provocador o visceral de lo que es habitual en él, esta historia triste, pero al mismo tiempo dulce y cargada de esperanza. Junto a Mauricio Zacharias , Ira realiza un guión que nos pone en la gran pantalla no sólo algo tan poco habitual de ver en ella como la longeva relación vivida hasta la edad madura de dos personas del mismo sexo, factor muy a su favor, sino una radiografía de las relaciones, y, sobre todo, de la familia, afilada e interesante. Sabiamente Sasch y Zacharias nos transportan por todos estos aspectos a través de las anécdotas y situaciones comunes y domésticas, escapando de los grandes giros dramáticos, las tragedias y la lágrima fácil.  

Pero sin duda si algo brilla sobre todo el conjunto, es la fantástica creación de sus protagonistas. Alfred Molina y John Lithgow bordan a Ben y George y construyen una pareja no sólo entrañable, sino creíble y cercana, dan a sus compañeros de historia y a quien los encara en la pantalla una lección de amor. Quizás la calidad de su trabajo hace un poco de sombra a sus compañeros de reparto, un elenco más que correcto del que subrayaremos la labor de Marisa Tomei y su fantástica réplica al personaje de Ben durante su convivencia.

“Love Is Strange” es una película amable y agradable de ver, que si no inolvidable, sí que encuentro necesaria por su discurso sobre la pareja, las amistades y la familia (sobre las relaciones a cualquier nivel, realmente), además de contener unas interpretaciones protagonistas que, por sí mismas, consiguen que el visionado de la película merezca la pena. 

Enoch
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miércoles, 22 de octubre de 2014

Félix y Meira (Maxime Giroux)

Valoración:4/10

Félix es un joven soltero, excéntrico y extrovertido, cuyo adinerado padre se halla al borde de la muerte. Meira es una mujer casada y de arraigadas costumbres ligadas a su religión, pues es judía jasídica. El destino querrá que se crucen sus caminos y que de su encuentro nazcan deseos y anhelos más allá de lo carnal. Una relación imposible pero inevitable que pondrá sus vidas del revés.

Maxime Giroux dirige esta película sobre las relaciones entre culturas y religiones que le ha valido el premio a la mejor película canadiense en el Festival de Toronto y poder competir en la sección oficial del 62 Festival Internacional de Cine de San Sebastián por donde pasó con más pena que gloria.

El film, pese a tener momentos brillantes, sobre todo en el relato de aquello que separa a los dos protagonistas y al abismo que abre la religión entre ellos, no termina de cuajar. Parte de culpa reside en la escasez de recursos técnicos y visuales que apenas alcanzan el nivel de telefilm, y gran parte en la ausencia de química entre los actores que encarnan a Félix y Meira. El tono de lo que nos cuenta, y cómo nos lo cuenta, es tan desapasionado e inocuo que pierde toda la fuerza narrativa escapando de cualquier intensidad y estancándose en una frialdad en la que el espectador jamás se implica en la película perdiendo así toda emoción.

En conclusión, una buena historia que se queda en nada gracias a lo poco arriesgado de un guión muy mejorable y a unas interpretaciones tan frías como olvidables. Decepcionante.

Enoch
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Jauja (Lisandro Alonso)

Valoración:1/10

Un militar danés y su hija viajan por parajes alejados de la civilización. La desaparición de la adolescente, que escapa junto a otro joven por quien se siente atraída, desata la preocupación de su padre, que lo deja todo para lanzarse en su persecución. La búsqueda se tornará más y más metafísica cuando más se sumerja en los desérticos y oníricos parajes, trastabillando entre realidad e imaginación.

Lisandro Alonso dirige esta extraña película sobre un guión realizado por él mismo con la colaboración de Fabián Casas con el conocido rostro de Viggo Mortensen a la cabeza del reparto, como absoluto protagonista encarnando al militar, el eterno buscador.

“Jauja” es, bajo mi opinión personal, una de las películas más duras presentadas en la 62 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que me sumió, como a otros muchos espectadores, en un estado entre el tedio absoluto y la estupefacción extrema. Excesivos son 100 minutos de planos fijos interminables, que si bien paisajísticamente resultaban hermosos, se hallan innecesariamente dilatados en el tiempo sin interés ni acción alguna más allá de un sufrido Viggo Mortensen recorriendo la pantalla de uno a otro extremo (en un formato cuadrado cuya utilidad sigo sin discernir). Unos “giros” de guión tan surrealistas como incomprensibles, piezas de un puzle que aún terminada y debatida la proyección, siguen sin encajar. Técnicamente la película tampoco brilla, el vestuario se siente pobre, la fotografía, desaprovechada pese a sus grandes posibilidades, la bso, no crea atmósfera alguna…

Se habla de todos aquellos que se perdieron buscando “Jauja”, vemos a este padre desesperando buscando a su hija, y el espectador que aquí escribe se perdió buscando virtudes a este film… y ninguno de todos nosotros encontró lo que buscaba.  A evitar.

Enoch
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Regreso a Ítaca (Laurent Cantet)


Valoración:6/10

Un grupo de amigos se reúnen en una terraza que domina la Habana para celebrar el regreso a la tierra natal de uno de ellos. Han estado unidos desde siempre, pero cada cual ha seguido su propio camino vital, hay quien ha prosperado, hay quien sufre penurias… y qué mejor momento que esa reunión para ponerse al día, relatar anécdotas, recordar juntos el pasado y revisar ya en la madurez de la vida los resultados de los sueños de juventud. No faltará la melancolía, el reproche, la decepción y la pasión por la vid a y la propia cultura.

El siempre interesante director Laurent Cantet (responsable de films como “La Clase”, “Recursos Humanos”, “Hacia el Sur”…etc) abandona la magnificencia coral de sus últimas obras para firmar un proyecto más íntimo y pequeño en el corazón de una Cuba a la que regresa tras su experiencia en el film “7 días en la Habana”.

“Regreso a Ítaca” es absolutamente teatral, con unas localizaciones circunscritas en exclusiva al edificio donde se reúnen los protagonistas, con un par de escenarios donde se entrecruzan sus relaciones. La ciudad no es más que un telón de fondo, un ambiente que contextualiza, rodea, pero no interviene en la acción.

La película funciona gracias a dos factores que se hilan perfectamente, un guión (firmado por el mismo director junto a Leonardo  Padura) ágil y fluido que teje pasado y presente, emociones y decepciones, y una interpretación creíble y real del elenco protagonista, entre los que destacaremos la labor de Jorge Perugorria e Isabel Santos sobre el resto por la intensidad que le aportan a sus papeles.

Discreta, pequeña y teatral, una película para sentirse voyeur por un rato formando parte de una íntima reunión de amigos y compañeros de vida. Interesante.

Enoch


Autómata (Gabe Ibáñez)

Valoración:4/10

En el futuro la Tierra está sufriendo un paulatino proceso de desertización, sobreviviendo los humanos en ciudades fortaleza donde conviven con robots que han desarrollado para ayudarles en su día a día. Estas inteligencias artificiales tienen dos protocolos básicos, no pueden hacer daño alguno a un ser vivo y no pueden repararse a sí misma. Pero toda norma está hecha para ser rota y será un investigador de seguros quien, detectadas unas anomalías, se meta de lleno en una aventura peligrosa tratando de discernir si los robots son víctimas de un sabotaje o acaso de la evolución.

Gabe Ibáñez (Hierro) dirige esta cinta de ciencia ficción protagonizada y producida por Antonio Banderas presentada en dos de los principales festivales nacionales, Sitges y San Sebastián, donde la crítica no ha tenido piedad con ella.

La virtud principal de “Autómata” es su diseño de producción. La ambientación del futuro post apocalíptico donde tecnología y humanidad se agolpan en núcleos urbanos decadentes está muy lograda, así como los robots en sí mismos con un justo equilibrio entre expresividad y frialdad. Incluso podríamos salvar su planteamiento argumental inicial, pues, en honor a la verdad, la película arranca realmente bien, el problema es que, en su avance, toma la senda hacia el desastre.

El principal problema de “Autómata” reside en cómo, una vez avanzado su metraje, gira su tono y planteamiento hacia un discurso metafísico que choca con lo anterior y que, con su concatenación de frases hechas y manidas, y su “filosofía de mercadillo”, destroza y lleva a un status que roza el ridículo lo que podía haber sido una buena película de ciencia ficción y acción. A mi entender, la aportación de Antonio Banderas al papel principal tampoco ayuda, pues se siente en horas bajas y no transmite la intensidad necesaria. Otros puntos flacos, sin movernos del aspecto interpretativo son la inclusión de una Melanie Griffith (más aspectualmente artificial que las artificiales inteligencias mostradas en pantalla) y el nulo aprovechamiento de un rostro conocido como Dylan McDermott como contrapunto al personaje de Banderas.

En conclusión, una película visualmente poderosa que, pecando de pretenciosa, alarga su metraje innecesariamente desmontando los méritos conseguidos. Un film que va de más a menos y que deja la rabiosa sensación de poder haber sido grande y quedarse en totalmente olvidable. Una pena.

Enoch
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