miércoles, 9 de noviembre de 2011

Evan (VI)



Rodeándola con los brazos y liberando el cierre del fino sujetador de encaje, la tumbo sin dejar de besarla, de espaldas a la cama, de satinadas sábanas negras..

La despojo de la íntima prenda, mientras sus dedos aferran mi pelo prolongando el contacto de nuestros besos.. Mordisqueo suavemente sus labios, bajando hacia su mentón y su cuello, que ladea entregada abandonándose a mis caricias.
Suspira cuando rozo sus pechos con las palmas de mis manos, cuando mis dedos acarician sus pezones, cuando mi lengua aplaca sus exigentes demandas de placer..

Mi deseo por poseerla palpita doloroso endureciendo despiadadamente mi erección… mi impaciencia la despoja del resto de su ropa descubriendo por completo la sinuosidad de su cuerpo.
Levanta sus caderas facilitándome la labor y mis manos, ávidas por tocarla, se escurren por sus estilizadas piernas. Alzo una de ellas saboreando la piel tibia y erizada de su muslo.
Escapo de tan tentadora cárcel para proseguir mi excitante recorrido por su cuerpo de satén. Mi boca deja una estela de besos por su estomago hasta llegar bajo su vientre, perdiéndome entre la cálida humedad de su sexo...
La mordisqueo..muuuuy delicadamente, como jugosa fruta deshaciéndose mojada entre mis labios...siseo de placer contra su centro, devorándola eroticamente hasta llevarla al orgasmo.
Se agarra a las sabanas mientras arquea su espalda y se estremece cuando lo alcanza.
Alzo la mirada sonriendo pícaro, observando como tiembla de placer.
Me mira y sonreímos con una extraña complicidad que me desborda y no alcanzo a comprender…

- Eres preciosa- susurro mientras trepo por su cuerpo hasta tenerla debajo de mi.
- Y tú también- responde entre risas. –

Me desabrocho el pantalón para darle cuartel a mi aprisionada entrepierna... Me deshago del exceso de ropa, arrojándola a los pies de la cama y Jane se aprieta dulce contra mi cuerpo, paseando sus manos por mi desnuda espalda, buscando el roce de sus caderas contra las mías.
Electrizante contacto de piel contra piel.

La delirante fricción culmina en una lenta y profunda embestida, contundente, sublime.
Me entierro en ella una y otra vez y la sensación es soberbia.
Sus piernas aprisionando mis caderas y sus dedos arañando mi espalda, Jane se amolda a mi cuerpo, perfecta, mientras las oleadas de placer la llevan irremediablemente a un nuevo y desbocado éxtasis.
Nos fundimos como lava caliente mientras sigo haciéndole el amor durante el resto de la noche.
Saciados después de un último clímax al unísono la observo, con los labios entreabiertos y la mirada agitada.
Me adueño de su boca besándola con ternura, resistiéndome a salir de ella… todavía un poquito mas… demando en silencio... no hay mejor refugio que la calidez de su cuerpo ciñéndose al mío.

Una dulce languidez se apodera de su rostro angelical y me recuesto a su lado dejándole un poco de espacio.
Jane se duerme enredada en mi cuerpo, fascinante visión gravada para siempre en mi cabeza... me gusta tanto mirarla…
Hundo mi nariz en su pelo castaño memorizando su olor, reivindicándolo como mío..

El amanecer pugna por asomar en el horizonte y la casa nos esconde del hiriente sol eclipsando las ventanas y confortándonos con su oscuridad…

La miro, pensando que esta ha sido la mejor noche de los últimos doscientos años... y en qué pasará cuando despertemos..
- Sikeray - 

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