miércoles, 28 de septiembre de 2011

Evan (III)

 
 CAPITULO 3

Me desvela el insistente timbre del teléfono, que obstinado no cesa en su empeño por taladrarme la 
 cabeza… claudico a la tercera llamada.. Deslizo los dedos por mi pelo, algo enmarañado y me muerdo el labio arqueando las cejas en señal de rendición.

-Mike..- Gruño con voz sombría. Aguanto estoicamente su sermón, merecido? Sí,  probablemente-

-Se puede saber qué has estado haciendo los últimos cuatro dias?, es que te has vuelto loco? Que coño te ha pasado? Creía que te habían capturado, joder!

Aparto el auricular de mi sensible oído entrecerrando mis ojos celestes.

-Mike vas a romperme los tímpanos -le respondo mordaz- he estado liado -murmuro con voz cansada…
La respuesta no le convence, pero se resigna a mi sentencia, con sabia prudencia..

- Buen chico.. mañana te llamo.. -Se despide con un escueto “cuídate”-
-         Mike?- silencio-

- Gracias..

– De nada jefe…

Desnudo, con las negras sabanas arrugadas, pegadas a mi cuerpo empapado en sudor.
Me permito unos minutos mas acostado, envuelto en mi familiar y reconfortante oscuridad, con mi sistema de defensa bloqueando el bombardeo de sensaciones que luchan por aflorar de nuevo en mi mente..
Algo en mi cambió en cuanto sus dulces ojos esmeralda se posaron llorosos sobre los míos por primera vez... y me hicieron perder el control, desatando al monstruo, que con tanto ahínco custodio… una humana venciendo mi humanidad.
Cuatro días… meneo la cabeza sintiéndome poco a poco volviendo a la realidad…mi estomago protesta furioso… necesito una ducha.
Mi instinto percibe el recién consumido crepúsculo.

– Persianas –
 La domótica obedece regalándome un espectáculo de rayos azotando las nubes..
Me deslizo silencioso como siempre al cuarto de baño.

Andares de depredador… un oído capaz de escuchar el aleteo de un buho, fuerza bruta capaz de partir un edificio en dos y una psique que dejaría en ridículo al mismísimo Hawking... pero eso sí... un apetito voraz… en todos los sentidos. Me sonrío irónico a mi mismo por mi disgregación mientras fluye el agua a presión sobre mi cuerpo electrizando mis células felices de retornar a la vida..

Con una reducida toalla enrollada a mis caderas, me preparo un nutrido desayuno que devoro sin casi respirar.

Mi ropa de cuero, mis armas, las llaves de la moto y un portazo.

Mi sensatez divaga entre mis deberes como cazador y mi reciente obsesión por Jane , en un pulso que incluso después de arrancar la BMW sigue sin vencedor.

La velocidad me concentra en la carrera que me lleva casi por instinto a las mismas libertinas calles, mientras las primeras gotas de lluvia salpican el frío asfalto..

El diluvio no propicia la concurrencia y las calles permanecen prácticamente vacías..
Un escalofrío sacude mi cuerpo y mis sentidos me alertan súbitamente de su cautivadora presencia. Freno impulsivamente derrapando la moto con un chirrido, y allí se encuentra ella, mojada de pies a cabeza, bellísima, y absolutamente perpleja cuando sus ojos perturban de nuevo los míos.

Paralizado y con el con el corazón a cien, no puedo mas que mirarla mientras el agua sigue calando en su ropa dibujando unas curvas que mis manos mueren por acariciar.


- Sikeray -  

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