miércoles, 30 de abril de 2014

Pompeya (Pompeii - Paul W.S. Anderson)



Valoración:5/10

Milo, único superviviente de una aldea celta masacrada por el poder de Roma, se transformará en un gladiador de primera línea que, por sus habilidades, será llevado a Pompeya para exhibirlo en el circo. Allí conocerá y se enamorará de la joven Cassia, hija del más reputado ciudadano de la ciudad y objeto de deseo del senador romano Corvus, responsable de la aniquilación del pueblo de Milo. Su amor, sus vidas y las de los suyos están en peligro en el juego de intrigas políticas, pero más aún cuando el Vesubio despierte su ira y no haya lugar donde escapar.

Paul W.S. Anderson (“Horizonte Final”, “Resident Evil”, etc) firma la dirección de esta historia épica de lucha, amor y tragedia, un proyecto que se pretende más serio que sus más recientes producciones. A la cabeza del reparto encontraremos a Kit Harington (Juego de Tronos), que pese a su cambio físico, no está a la altura de las necesidades interpretativas del papel. Su eterna mirada melancólica da carisma al personaje, pero lo lastra cuando es prácticamente su única expresión ante cualquier situación trágica o amable que sufre o disfruta. Junto a él una Emily Browning (Sucker Punch) con menos fuerza de la que nos tiene acostumbrados. Entre la pareja, una química un tanto tambaleante y unos lazos emocionales más débiles de lo deseado.

El film hibrida la manida historia del “bárbaro salvaje” capturado por el águila romana que se irá abriendo paso hacia la libertad en la arena, al más puro estilo “Gladiator” (parte demasiado alargada, para mi gusto) con el cine de catástrofes con joven pareja en el ojo del huracán al más puro estilo “Titanic”. La fórmula no funciona, y las batallas no tienen la grandilocuencia ni la credibilidad necesarias, lo mismo la historia de amor… pero es innegable que entretiene y divierte a partes iguales.

Quizás una de los aspectos más agradables de “Pompeii” es el tratamiento visual de la película. Los barrocos efectos digitales, las localizaciones y dirección artística así como la espectacularidad de la tragedia, la hace disfrutable para la retina (si no se le aplica filtro crítico, pues hay incongruencias varias y más de un patinazo de diseño perdonable por hallarse el espectador apabullado por el espectáculo).

En conclusión, “Pompeya” no es una buena película y está lejos de la perfección en lo argumental, interpretativo o técnico, pero es de ese tipo de películas que, aún sabiéndose “mala”, se disfruta, entretiene y divierte sin necesidad de activar neurona o emoción alguna. Es más, su cercanía en el tiempo con el estreno de “Hércules, el origen de la leyenda”, beneficia por comparación al film de Anderson, pues, pese a todas sus imperfecciones, es mucho mejor que aquella. Para pasar el rato.

-Enoch-
Trailer:


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