viernes, 11 de abril de 2014

Noé (Noah - Darren Aranofsky)

Valoración:7/10


Darren Aranofsky es un explorador nato sin miedo a experimentar. Paseó por terrenos de cine transgresor e innovador en la excelente “Requiem por un Sueño”, caminó por senderos metafísicos en “La fuente de la vida” y se adentró en las tenebrosas tinieblas de la mente en la más reciente “Cisne Negro”… pero esto son sólo tres ejemplos, tres paradas de su viaje cinematográfico, y ahora explora un sector del celuloide nuevo en su filmografía, la adaptación de una historia bíblica con “Noé”.

La película respetará la estructura básica de la historia (aunque luego le dará forma con mil licencias). Un mundo que da la espalda al Creador, que vive en pecado y que no puede ser redimido sino con la destrucción masiva y purificación de las mortales aguas. Sólo una familia será salvada, la de Noé, un devoto al que, en sueños, le será revelada la catástrofe por venir y al que se le encomendará la misión de crear un arca que salve a los inocentes, los animales, una pareja de cada especie que habrá de garantizar cuando se retiren las aguas la perpetuidad de la vida.

Aranofsky le da una forma peculiar a esta historia, aplicando su esencia a unos escenarios y caracterizaciones no sólo adscritos a la antigüedad sino fuera de tiempo, donde encontraremos parajes  tanto prehistóricos como post apocalípticos (que traen paisajes de Mad Max a la memoria), objetos y atuendos fuera de tiempo… Igualmente la utilización de retocadas localizaciones e imposibles decorados y fotografía de exteriores ubican la acción en una tierra que parece paraje sacado de un film de auténtica ciencia ficción acontecido en una lejana galaxia. Sin espacio concreto, sin época definida, se busca un relato atemporal y universal.

Pese al discurso ético, moral o teológico subyacente tras el argumento, “Noé” se erige como una fantasía épica, un film de aventuras y catástrofes que bebe de la acción, el drama y la fantasía. Una mezcla de géneros bastante eficaz pero que no funciona en todas sus vertientes. El factor onírico y de pura ciencia ficción es sobresaliente, el dramático brilla, pero el correspondiente a la batalla con la humanidad y entre ella el villano que se alza contra Noé, pincha un poco, es demasiado “de manual” y está en demasía cargado de clichés y tópicos, contrastando negativamente con la originalidad del resto de la propuesta. En su contra también juega un en exceso alargado metraje en su tramo final, donde el “epílogo” poco aporta y merma, por su duración, el buen sabor que deja el climax dramático de la obra. 


Dejando a un lado los factores técnicos siempre notables en los trabajos de este director (fotografía, efectos visuales y de sonido…etc), si algo es remarcable en esta producción es el gran trabajo de todo su elenco protagonista. Russel Crowe borda al héroe lleno de matices del film, Logan Lerman sorprende con su oscura creación del hijo de Noé, Ham, Anthony Hopkings logra la sonrisa con cada aparición de su Matusalén… pero son las mujeres del film quienes destacan sobre todo el resto por unas interpretaciones absolutamente intensas, cargadas de autenticidad y, sobre todo, dramatismo desgarrado. Emma Watson y Jennifer Connelly, encarnando a la mujer y la “hija adoptiva” de Noé, respectivamente, sorprenden por la fuerza de sus personajes y el poderío dramático que despliegan cada vez que aparecen en pantalla eclipsando a todo el resto (eso sí, la versión doblada destroza varias de sus mejores escenas, por ello recomendable disfrutar de sus inmensos trabajos en vo).

“Noé” no es el mejor film de su director, lo que no la transforma en una mala película (es más, estoy seguro de que si hubiera estado esta misma cinta firmada por otro director las críticas hubieran sido más positivas), sino de un estilo de cine diferente, donde la fantasía, la épica y el drama se dan la mano en una aventura de proporciones bíblicas. Espectacular, entretenida e interesante.    

-Enoch-
Trailer:

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