lunes, 28 de abril de 2014

El Heredero del Diablo (Devil's Due - Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett)



Valoración:4/10

Dos jóvenes están profundamente enamorados, contraen feliz matrimonio y disfrutan de una alocada luna de miel, todo según lo planeado. Pero su regreso al hogar guarda sorpresas inesperadas, ella está embarazada. La noticia se recibe con alegría pese a no ser una situación buscada, y la grabación de sus primeras aventuras como familia se transforma en obsesión registrando así cada paso de la gestación de su retoño. Pero las circunstancias de la extraña concepción no tardarán en descubrirse, los síntomas de un embarazo oscuro, fuera de lo normal, tampoco, así como las misteriosas presencias que parecen vigilarles y aguardar la llegada del pequeño…

Matt Bettinelli-Olpin y Tyles Gillett dirigen esta nueva vuelta de tuerca al cine de metraje encontrado que pugna por el hiperrealismo y que la audiencia viva el terror en primera persona. En esta ocasión no termina de conseguirlo, analizamos el por qué.
“Devil’s Due” tiene un sector de audiencia objetiva muy concreta, aquella que pese a todas las propuestas de “found footage” que han poblado la cartelera desde el “boom” de “El Proyecto de la Bruja de Blair”, continúan dándole una oportunidad a este tipo de cine y empatizan con lo narrado dispuestos a dejarse llevar por la sensación de cine vivido en carne propia. Lo que ocurre con esta película que nos ocupa es que tiene difícil convencer a este público al no entregarles absolutamente nada nuevo, al contrario, toma elementos (y no sólo argumentales, sino recursos técnicos, planos… etc) de unas y otras películas de éxito para volver a contarnos lo mismo, pero mezclado. “El Heredero del Diablo” es una suerte de “La Semilla del Diablo” contada al estilo “Paranormal Activity”. No innova, no sorprende, luego no termina de asustar ni impactar.

No todo es negativo en esta película, sus fortalezas son unas interpretaciones decentes, unos recursos técnicos y efectos visuales por encima de la media para este subgénero, y que si bien mantiene el mareante abuso de la “cámara en mano”, no sufre del oscurantismo que suele teñir de sombras estos films, y permite gozar de detalle.

En conclusión, un producto al extremo manido, predecible y “ya visto”. ¿Es una mala película? No, es una película que ya estaba hecha, y varias veces. ¿Aburre? No, entretiene, pero no provoca escalofrío alguno y apenas sobresaltos. Fallida.

-Enoch-
Trailer:

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