jueves, 10 de abril de 2014

Nymphomaniac: Volumen 1 y Volumen 2 (Lars Von Trier)

Valoración:7/10


Una mujer yace, herida y sangrante, sobre el frío pavimento de un callejón olvidado. Un hombre, camino a su hogar se erige como buen samaritano al hallarla y le ofrece su ayuda llevándola incluso a su casa y cuidando de ella. En mutua compañía, la conversación fluye, y la mujer narrará al desconocido su propia historia, el viaje de toda una vida, desde su despertar hasta la pérdida de la consciencia y su encuentro con el frío pavimento del callejón donde fue hallada por aquel que se tornará oyente de su tortuosa existencia.

Lars Von Trier continúa caminando por el camino del escándalo y la polémica que ha caracterizado a sus últimas propuestas cinematográficas, unidas ahora a la provocación nacida desde el instante mismo en que se supo el título y temática de esta producción. Si bien “Melancolía” o “Anticristo” se nutrían de un muy potente simbolismo y su vocabulario concatenaba metáforas, “Nymphomaniac” gira hacia una expresión mucho más explícita en diálogos e imágenes, aunque mantenga el siempre potente simbolismo marca de la casa del director, ahora será en segundo plano.

Durante el primer volumen seremos testigos del encuentro entre estos dos extraños, del establecimiento de su vínculo de confianza y el comienzo de la narración, donde ella expondrá y debatirá con su interlocutor sus vivencias. El viaje vital de la protagonista se fundamentará, como es de esperar, en su evolución sexual, desde el despertar del deseo al proceso de maduración mediante la experimentación, el enamoramiento, el capricho, el juego… un proceso que en la primera entrega se narra con una sonrisa traviesa de fondo.

Llegados a la segunda parte de “Nymphomaniac” el tono se oscurece, lo simpático se torna sórdido y las sonrisas se tuercen en muecas sufrientes. La narración de la protagonista avanza por su edad adulta, etapa en que estudiará la sexualidad en otras vertientes donde placer y dolor se dan la mano, y las relaciones de pareja y materno-filiales se verán cuestionadas, el relato camina por las arenas movedizas hacia un presente incierto.

Si algo brilla con luz propia en estas dos películas que son una es la interpretación de todos y cada uno de los actores, sin duda la gran virtud de Von Trier, además de hacer correr ríos de tinta en su favor y en su contra, es sacar lo mejor de aquellos que trabajan ante su cámara. Charlotte Gainsbourg vuelve a destilar verdad en cada plano en su papel protagonista, Stellan Skarsgard da una réplica estupenda, e incluso Shia LaBeouf está inesperadamente correcto en su contribución, al igual que la larga e ilustre galería de secundarios.

Un trabajo altamente arriesgado, interesante y entretenido (las horas de metraje vuelan con su visionado), una película entre el thriller y el más desgarrado que no lacrimógeno drama, una obra erótica sin sensualidad alguna, donde el sexo no tiene otra función que la excusa narrativa y simbólica, no el erotismo en sí mismo. No está entre las obras cumbre de su director, pero es muy disfrutable y demuestra que sigue en plena forma dispuesto a seguir sorprendiéndonos como pocos saben, además de mantener encendida la suculenta hoguera del siempre agradable debate cinéfilo.

-Enoch-
Trailer:


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