jueves, 25 de octubre de 2012

The Bay (La Bahía - Isopod / Barry Levinson)


Valoración: 6/10

El afamado director Barry Levinson (“Esfera”, “Sleepers”, “Bugsy”, “Rain Man”…etc), utilizando el guión de Michael Wallach, y uniéndose a los productores de “Paranormal Activity” e “Insidious”, se suma al fenómeno del falso documental con esta película de terror ecológico creando una producción que le ha permitido colarse dentro de la sección Zabaltegi Especiales del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

La película nos cuenta cómo una pacífica ciudad residencial a orillas de un gran lago ve sus aguas infectadas por un parásito que no tardará en hacerse letal para la población. Durante la festividad local, el horror infectará rápidamente a sus habitantes acabando masivamente con sus vidas. La lucha por la supervivencia, por la búsqueda del origen del problema, su erradicación y la necesidad de secreto serán los hilos conductores de una trepidante historia.

Levinson toma varios puntos de vista para contarnos la historia, por un lado, una periodista que se encontraba cubriendo las fiestas, por otro, un grupo de investigadores que previamente al estallido, trabajaban sobre las anomalías halladas en el lago, y en último lugar, la perspectiva de varias de las víctimas y sus personales historias.

Este caleidoscopio narrativo permite al espectador ahondar en la tragedia desde distintos ángulos y genera un todo muy conseguido. Analiza con ello lo científico, lo humano, subraya los intereses económicos frente a la seguridad de la población, denuncia el secretismo sobre los ataques a la naturaleza y con su sangrienta puesta en escena trata de subrayar el peligro de jugar con fuerzas que superan el humano poder.

Webcams, cámaras digitales, de seguridad, teléfonos móviles… todo recurso técnico es utilizado y reciclado para el montaje de la revisión de la tragedia, la denuncia de lo acontecido en una bahía pesa de la masacre colectiva. El director sabe conjugar sin cansar ni marear retinas todos estos materiales de origen de una forma técnicamente superior a la vista en películas del mismo estilo aunque con una narrativa similar.

Amena, trepidante, entretenida y sin escatimar sangre y vísceras… Barry Levinson rubrica un film por encima de la media en lo que a falso documental se refiere, que denuncia y resulta agradablemente incómodo sin erigirse como una película inolvidable, pero sí interesante.

-Enoch- 

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