viernes, 19 de octubre de 2012

En la casa (Dans la Maison / François Ozon)



Valoración: 9/10

François Ozon (“Mi Refugio”, “El tiempo que queda”, “8 Mujeres”…) firma la exitosa película que se alzó con el premio Fipresci del festival de Toronto 2012, así como con el máximo galardón, la “Concha de Oro” a la mejor película, del Festival Internacional de Cine de San Sebastián en su 60 Edición, donde igualmente fue premiado su guión. 

“En la casa” se centra en la figura de un profesor de literatura y uno de sus alumnos y la extraña y malsana relación que se establece entre ellos. Entre las insulsas redacciones que este hastiado maestro corrige encuentra una de ellas que capta su atención, así como la de su mujer, que le acompaña en la lectura. El joven escribe magistralmente sus actividades, sus manipulaciones a aquellos que le rodean para inmiscuirse en sus vidas… pero el relato se cierra con un “continuará”, un interrogante que atrapa a los adultos y los hace querer más, avanzar en la historia, descubrir qué hay de realidad y qué hay de ficción. El joven y su atípica personalidad, por su parte, se lanza, arrastrándolos con él, a un tobogán desenfrenado de verdad e imaginación. 

François Ozon, demuestra su maestría adaptando la obra de Juan Mayorga, creando una película compleja, plena de ritmo y arte cinematográfico, que atrapa al espectador del primer al último plano. Esta fascinación se fundamenta sobre varios pilares de gran calidad. En primer lugar, un guión retorcido, creativo, ágil y artístico a la par que ácido cuando debe serlo. Junto a él, una labor interpretativa de todo el elenco de actores digna de un sobresaliente. Magistral la creación de Fabrice Luchini dando vida al profesor, no quedando a la zaga Ernst Umhauer como el enigmático adolescente que hace girar la rueda argumental de la película, dándole a Fabrice digna réplica. Junto a ellos, una estupendísima Kristin Scott Thomas encarnando a la esposa del maestro, llena de carácter, y Emmanuelle Seigner, como el objeto de deseo del joven, enigmática y misteriosa dentro de su aparente “vulgaridad”. El resto de elementos técnicos, como la fotografía, música o (fantástico) montaje, completan las fichas de el gran tablero de ajedrez creado por el director, encajando todas ellas en brutal sincronía, alineándose en perfecta estrategia para crear una película completa, rica, hipnótica y bella, una pequeña obra maestra donde todo funciona, donde se reflexiona sobre el arte, sobre el poder de la palabra escrita, sobre las humanas relaciones, sobre el misterio de lo más común, sobre la confianza, la moral, el morbo, los deseos, la ética… innumerables factores, piezas de un todo que no lastra, sino genera una profundidad digna de elogio por lo inteligente de su narrativa, diálogo y humor. 

Sin duda una de las más destacables producciones de 2012 y, a mi modo de ver, una de las ocasiones en las que el jurado del Festival de San Sebastián más acertado ha estado rindiéndose a la evidencia de una calidad cinematográfica que pone a sus pies a público y crítica por igual. Imprescindible. 

-Enoch-

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