jueves, 23 de febrero de 2012

Shame


Valoración: 8/10

El director Steve McQueen vuelve a realizar un viaje al lado oscuro del ser humano de nuevo mano a mano con el actor británico Michael Fassbender (“Jane Eyre”, “X Men, primera generación”…etc). Este tándem explosivo y altamente efectivo ya asombró a público y crítica con su anterior trabajo, “Hunger”, un drama carcelario extremo, y su segundo trabajo juntos, delante y detrás de las cámaras, resulta más provocador  y turbador aún  ahondando más todavía en la mente y sus rincones más ocultos.
Esta producción ha pasado por diversos festivales en su ya larga andadura, entre ellos San Sebastián o Cannes, donde obtuvo no sólo el Fipresci sino también la copa Volpi para su protagonista masculino, M.Fassbender, lo que no fue sino preludio de la impresionante galería de premios y nominaciones que acaparó a posteriori (obviando los oscar, para los que -lástima- resulta una producción demasiado explicita, agresiva y turbadora).

“Shame” nos narra las aventuras y desventuras de un treintañero de Nueva York, Brandon (Fassbender), y cómo el epicentro de su mundo y su existencia es el sexo… viviremos sus correrías con desconocidas, su obsesión por el porno, sus fantasías… y viajaremos con él descendiendo por una espiral de negrura, soledad, desesperanza, dolor y abandono…

Es “Shame” una producción claustrofóbica, seria, modernista y elegante pese a lo explícito y provocador de las imágenes que muestra en pantalla. McQueen hace del espectador un voyeur no sólo de unos actos, sino de una mente oscura, lo sumerge en ella y sostiene sus párpados obligándolo a ser testigo de lo que la obsesión y la adicción son capaces. Virtuoso y salvaje en su uso de la cámara, valiente en la elaboración de su guión, ha firmado un producto innovador y chocante que le reafirma como el gran realizador que amenazaba ser.
Pero tal cocktail no sería tan certero, tan agudo y cortante sin un ingrediente imprescindible e impresionante como el protagonista de la película, Michael Fassbender. Su interpretación de este yuppie adicto al sexo le ha valido la más que merecida reverencia de la crítica, público y compañeros de la industria, traducida en una inmensa colección de galardones, menos aún de los que, bajo el criterio de quien firma esta reseña, debiera tener, pues, en mi opinión, su papel en “Shame” representa una de las más impecables y brutales interpretaciones, sino la mejor, de cuantas he podido disfrutar en 2011.  Junto a él, la siempre interesante Carey Mulligan, correctísima y entregada a su papel, haciendo de la unión de ambos en pantalla, pura dinamita. 

En conclusión, “Shame” no es una obra ni para todos los públicos, ni para todos los paladares. No es una película fácil ni pretende serlo… sólo exige a cambio del desnudo físico y psicológico de sus personajes, el desnudo de prejuicios del espectador para dejarse vestir con un traje de buen cine cargado de estilo. Altamente interesante.

-Enoch-

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