jueves, 2 de febrero de 2012

El Árbol de la Vida (The Tree of Life)


Valoración: 6/10
 
Terrence Malick (La delgada Línea Roja, El nuevo Mundo…) firma el guión y la dirección de una de las películas más premiadas y, al mismo tiempo, controvertidas, de los últimos tiempos, “El Árbol de la Vida” en un intento de acercar el cine al arte con desiguales resultados a nivel, no tanto de crítica, como de opinión pública.

La película nos presenta a un hombre (Sean Penn) que reflexiona sobre su vida, y recuerda, sobre todo, su infancia y a sus progenitores, una madre amante y amada (Jessica Chastain) y un padre autoritario y severo (Brad Pitt)… pero la reflexión va más allá, hasta el inicio mismo de los tiempos, hasta el hoy, hasta el mañana y quizás el siempre.

Terrence Malick ha conseguido sin duda un notable ejercicio de virtuosismo visual con este film, donde calmas voces en off se funden con imágenes ora realistas, hora abstractas, pero siempre hipnóticas llevando al espectador en un viaje más allá de la mirada y los sentidos para perderlo en las sensaciones, contagiando una metafísica que se hace personal y donde audiencia y celuloide han de ser cómplices en el montaje de argumentos y creación de respuestas.

Es por todo ello que el hilo argumental del film es quizás lo que menos importa de la producción. Si alguna virtud encuentro a esta peculiar propuesta cinematográfica es ese arriesgado acercamiento del cine al arte, cómo la combinación de palabra, imagen y una muy cuidada selección musical arrastra la retina y mente a otros planos, otros mundos.

De hecho, y bajo mi personal opinión, aquello más prescindible de la película, o que veo extendido en exceso, son los humanos personajes de la producción, me hubiera resultado más redonda si la (por un lado imprescindible) presencia del ser humano en este “ciclo de la vida” se hubiera reducido… si contamos la historia desde el big bang ¿el hombre acaso tiene una presencia tan importante medida en tiempo de existencia? No. Soy consciente, por otro lado, de que si esa parte se hubiera recortado estaríamos directamente ante un documental, y, personalmente, pienso que eso hubiera sido un acierto y más coherente con el despliegue formal que plantea el director. Igualmente creo que hubiera evitado la tremenda decepción sentida por los millones de espectadores que se acercaron a las salas a ver una “película” de Brad Pitt y terminaron saliendo indignados por la propuesta semidocumental metafísica que encontraron… cuestión de márketing y taquilla, escasa honestidad.

En conclusión, una interesante propuesta de cine-arte para mentes muy abierta, y necesariamente, muy despiertas.

-Enoch-

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