martes, 17 de abril de 2012

Evan (XV)

- CAPITULO 15 -

EVAN


Avanzo sigiloso, flanqueado por mi fiel asistente, astutos depredadores al acecho, aguzando los sentidos, escudriñando entre las sombras cualquier indicio de presencia enemiga. Percibo la energía de Jane mas acentuada que nunca, me guía y me reclama, se halla en peligro, grave e inminente. Nos dirigimos con urgencia a su ubicación.

Mis ojos memorizan todo cuando perciben a su alrededor. Nunca antes habíamos estado tan cerca, todo lo requerido para destruirlos se encuentra en esta fortaleza, lo que no atesoramos es tiempo pero, si hemos llegado hasta aquí, hasta su corazón...

El chasquido de una glock me alerta de inmediato y me abalanzo sobre Mike derribándolo, para esquivar las balas.

Nos ponemos en guardia, espalda contra espalda y comienza la fiesta.

Cinco secuaces de Alastor nos rodean presentando batalla.

Un disparo alcanza a Mike en el hombro, y su tibia sangre salpica mi piel. Ni siquiera gime de dolor. Enfurecido, cargo a disparar con un arma en cada mano, caen dos fulminados en un grotesco destello de fuego.

Mi nombre retumba por toda la mansión en boca de una desesperada Jane, hay que apresurarse.

Una granada estalla a bocajarro sobre un vampiro, que se derrite entre alaridos de dolor.

Me enzarzo en una batalla cuerpo a cuerpo con un gigantón de ojos negros. El cabrón pelea duro y yo no puedo más que pensar en Mike enfrentándose en solitario con el otro secuaz.

Mi psique no consigue aturdirlos, pero sí mi rapidez. Un golpe seco en su tórax perfora su esternón y su ponzoñosa sangre inunda su boca

-Estás listo capullo!- Sentencio cuando exhala su último aliento.

El último guerrero, distraído imprudentemente con el aroma de un ensangrentado Mike, no percibe el sutil movimiento de mi daga incrustándose desde su espalda hasta su corazón. El entrenamiento no acompaña su obsesivo instinto por el preciado líquido vital.

Exhalo aliviado cuando Mike me regala una media sonrisa de agradecimiento. Magullado pero consciente, se incorpora con algo de dificultad.

Examino sus heridas con cuidado, deseando poder sanarlas como logra Briana

- Eh! No te propases, no te vayas a cambiar de bando!- Se ríe distendiendo el ambiente.

Sonrío. –Vamos blandengue, todavía no hemos terminado!-

De nuevo, un grito de Jane resuena a lo lejos y reanudamos la marcha de inmediato.
Pero la brutal energía de Alastor nos frena a unos pocos metros recorridos.

Su mirada glacial clavada en mí, me agujerea el alma y todos y cada uno de los recuerdos de sus vejaciones martillean en mi mente una y otra vez.

Su melena negra como el tizón, contrasta con una tez lechosa, casi traslucida.
Con los labios replegados, mostrando sus colmillos, y siseando de irritación y rencor.

Le devuelvo la sonrisa, tensando mis músculos y gruñendo desde lo más profundo de mis entrañas. Se despliegan mis afilados dientes, agradecidos por la oportunidad, palpitando fuera de mis encías clamando venganza.

En una fracción de segundo se posiciona a mi espalda aferrando a Mike en un mortal abrazo. Le destroza la garganta, sin tiempo a una reacción. Cae pesadamente al suelo, murmurando un –sálvala- y su pulso se detiene.

La ira se despliega por mis venas multiplicando los poderes de los que he renegado casi toda mi vida. Me abalanzo sobre el malvado rey y mi boca venga su muerte pagándole con la misma moneda.

Le muerdo con violencia succionándole la sangre hasta arrancarle la vida. Me araña la cara y los brazos en un baldío intento de desasirse de mi ejecución. Sus latidos menguan y en un par de minutos no queda más de un despojo de lo que había sido su más poderoso líder.

Desaparece tras un último agonizante bombeo.

Por el contrario mi corazón late encabritado por la experiencia.

-¡Oh Dios Mike, Mike! Grito impotente mientras coléricas lágrimas afloran a mis ojos. Lo acuno entre mis brazos, demasiado tarde para devolverle la vida.

-Volveré por ti, lo juro hermano-.

Echo a correr sin volver la vista atrás a por Jane, a ella no voy a perderla, ¡no puedo perderla!.


-Sikeray-

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