viernes, 1 de julio de 2011

Evan (I)


CAPÍTULO 1

El sol ha caído... y la oscuridad cubre como un velo cada rincón de la ciudad... Doy la bienvenida a un nuevo y solitario anochecer con una taza de café en la mano y muchas ganas de descargar adrenalina... necesito acción... –suspiro- hace semanas que no pasa absolutamente nada... qué aburrida es la vida de un cazador, cuando la única distracción es una pantalla de 75 pulgadas y un montón de DVD que he visto ya 50 veces... miro el ordenador, ninguna ventanita parpadea en el Chat… nadie conectado... no se que echo mas de menos... si una buena pelea de vampiros o echar un buen polvo... me visto, cojo mis armas y me largo deseoso de abrazar todo cuanto la noche pueda ofrecerme…

Recorro silencioso las frías calles de la ciudad, un hambriento depredador al acecho de todavía no se qué tipo de víctimas... solícitas humanas de piel cálida o depravadas chupasangre de mirada vacía… me sonrío irónico y morboso, sea como sea la noche se intuye inquieta…

Me adentro en la zona de los locales de copas, discos de moda y antros de mala muerte... en las colas se respira alcohol, drogas sintéticas varias y humeantes cigarrillos adulterados… me paseo por las manzanas observando, escrutando las sombras, aguzando mi oído...

De pronto un chillido, inmediatamente ahogado, roces de cuerpos, forcejeos, sollozos... luego nada... siniestro el silencio que acompaña el momento... Olfateo el aire impregnado de sangre... desenfundo mis armas al tiempo que me precipito veloz calle arriba...

Vampiros... uno de ellos inmovilizando por detrás el cuerpo inconsciente de una mujer...con la mirada corrompida y euforica, brillante de ansiedad, observando a su compañera encima de su cuello... bebiendo desesperada...
Un disparo mío estalla en su cabeza y cae al suelo pesadamente, un último gorgoteo escapa de su garganta, en un absurdo intento por avisar a su pareja. El filo de uno de mis cuchillos se ensarta profundo en su pecho y un estallido de luz ilumina la dantesca escena…

El vampiro suelta a la chiquilla, y su cuerpo inerte golpea el asfalto... Me insulta gritando a viva voz lleno de ira, pero cada poro de su piel rezuma miedo y duda antes de que decida si atacarme o huir le destrozo las rodillas a balazos, mientras en una rápida carrera me planto por fin en el sitio.. -luego me ocuparé de ti-  le escupo arrogante mientras brama de dolor tirado en la acera…

Acorralada contra la pared otra joven, veinti pocos, absolutamente paralizada de terror, un pómulo hinchado, un corte en el labio y lagrimas tintadas de rimel escurriéndose desbocadas por sus mejillas...
Respira agitadamente, y su mirada, aterrada, tan humana, denota el desconcierto y el dolor de tan espeluznante momento.
Es preciosa, su melena castaña, cubre con una enmarañada cascada sus hombros desnudos, sus ropas rasgadas por la lucha, su piel, clara y tersa, estremeciéndose incontrolada... me perdería en la suavidad de su tacto...
Sus ojos, de un fascinante verde esmeralda, se encuentran con los míos suplicantes...Tan solo es capaz de articular un  -mi amiga- con voz temblorosa... Asiento con la cabeza sonriendo levemente.
- ¿Cómo se llama?
- Marisa -me responde sin poder contener el llanto.

La pobre Marisa yace en el suelo más muerta que viva,..
- Todavía respira - Digo mientras exhalo agradecido alzando expresivamente la mirada al cielo...
Le tomo el pulso, tan solo un débil tintineo, el latido es casi imperceptible…
- Ha perdido mucha sangre. - Digo en voz alta sin levantar la mirada de la muchacha.
Como respuesta un nuevo sollozo… Desgarro mi camiseta y vendo con cuidado la herida abierta de su cuello, esa maldita le ha causado un buen estropicio en la garganta… Me encargo de borrarle la memoria… Cuando despierte, si es que lo hace, no tendrá más que un horrible dolor de cabeza.

Saco el teléfono y mientras marco el número de Mike le pregunto a la humana su nombre…
- Jane, me llamo Jane.- me responde tímida...
- Tranquila Jane, sobrevivirá… pero no llores más por favor...
Pongo a mi fiel asistente al corriente de la situación y aparece a los 5 min al volante del Range negro...
Un escueto saludo y mientras acomoda a Marisa en el asiento trasero, yo meto sin miramientos al agónico chupasangre en el maletero
– Cállate! tus berridos me dan dolor de cabeza! -digo encerrándole con llave- ya sabes lo que hay que hacer con él...-asiente- Vete al hospital Sant Francis, ya! -le ordeno-

Una asustada Jane se precipita decidida hacia el coche y la detengo abrazándola suave pero firmemente por detrás. Cuando empieza a gritar, le susurro dulce y tranquilizador al oído con mi nariz pegada a su nuca… -Se pondrá bien Jane, tranquila, ssshhhh...- Silencia su voz con un gemido, aflojando su cuerpo y rindiéndose inconsciente a mi poder… su femenino y embriagador aroma, colma de deseo cada célula de mi ser y cierro los ojos para saciarme de tan erótico momento.

Lo más peligroso de mi poder, es ser consciente de lo eficaz que resulta cuando se trata de doblegar la voluntad de las personas. Si fuera posible… pero quien iba a amarme tanto como para salvarme de esta vacía inmortalidad..

El tentador cuerpo de Jane, removiéndose turbada entre mis brazos, me aleja al instante de mis cavilaciones. La volteo delicadamente y nos sentamos en el rellano de un viejo portal…
- Deja que te vea un momento ese corte, por favor.- le digo suavemente apartando un ondulado mechón de su mejilla... Ella se relame los labios nerviosa y baja la mirada para no afrontar la mía…-  No voy ha hacerte daño Jane, lo prometo, ya ha pasado todo…

- ¿Quién eres? - Me pregunta con sus ojos, arrebatadores, clavados en los míos... no puedo responder... - ¿Qué son?, ¿qué le estaban haciendo a Marisa?, ¿a dónde te lo has llevado?
Cuántos interrogantes a los que no puedo responder... por su bien... –suspiro- y ahora el que baja la mirada por unos momentos soy yo... me sorprende como esta mujer es capaz de perturbarme de este modo… hay algo en ella que… siento la imperiosa necesidad de protegerla, de consolarla, de abrazarla… de darle respuestas que no puedo pronunciar... debo borrarle la memoria… y desaparecer... de su vida... para siempre… ¿Pero a qué estoy esperando?

La miro de nuevo y no es miedo lo que descubro, ni dolor, ni ira. No refleja más que pasión y anhelo. Irradia deseo por cada poro de su piel... y yo no puedo luchar contra eso... no con ella... Pues en mi cuerpo se alojan las mismas ansias que en el suyo…

Tomo en un dulce arrebato su rostro entre mis manos y la beso con pasión. Una y otra vez, saboreando su boca, explorando cada rincón de ella. Jane gime sobre mis labios devolviendo las caricias de mi lengua con exquisitos besos... lentos, intensos, capaces de robarme la razón, la poca que me queda, después de 200 años de solitaria existencia...

- Sikeray -

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada