jueves, 23 de agosto de 2012

The Theatre Bizarre


Valoración: 7/10

“The Theatre Bizarre” es un atípico proyecto cinematográfico provocador e hipnótico. Siete historias, siete directores conocidos de la escena independiente del género de terror, si bien no de primera fila en popularidad, sí de reconocida calidad, veinte mil dólares de presupuesto para cada uno de ellos y libertad creativa absoluta.
Los directores son Douglas Buck, Buddy Giovinazzo, David Gregory, Karim Hussain, Jeremy Kasten, Tom Savini y Richard Stanley y estas son sus historias:


“The theatre bizarre” (Jeremy Kasten): Es el hilo conductor entre el resto de historias inconexas, en ella veremos a una joven entrando a un decadente teatro que emula al Grand Guignol de París del siglo XIX y en el que hallará a un curioso narrador, Udo Kier… pasarán las historias ante sus ojos y quizás se arrepienta de la atracción fatal que la condujo al lugar.

“The Mother of Toads” (Richard Stanley): Un ambiente oscuro que envuelve al espectador en una atmósfera de cine clásico, tétrico y con guiños a Lovecraft homenajeando su universo a través de las desventuras de una pareja en la que el joven conocerá a una dama de las tinieblas interpretada por una estupenda Catriona MacColl. Interesante, entretenida y bien dirigida y escrita, para mi gusto si no el más original de los episodios de la película, el más agradable de ver.

“I love you” (Buddy Giovinazzo): Una pareja, un apartamento y una relación más que tormentosa plena de misterio, y sangre. Un episodio potente y junto al primero, de lo mejor de la película.

“Vision Stains” (Karim Hussain): Una joven que inyectando con una jeringuilla en sus ojos el liquido extraído a otras mujeres vive sus vidas en un instante. Una de las propuestas más originales de la película, tanto en lo visual como en lo argumental. Lástima que la idea no termina de desarrollarse ni profundizarse y se queda a medio gas, pues el material de base era tremendamente prometedor.

“Wet Dreams” (Tom Savini): De nuevo una pareja, deseo, sueños, sexo y sangre, mucha sangre. Es el episodio de Savini uno de los más ligeros en lo argumental pero generoso en la simpatía y gamberrismo sangriento, guiño muy personal a un tipo de cine tan de moda en los últimos tiempos.

“The Accident” (Douglas Buck): Uno de los más breves episodios, un accidente de tráfico, unos ojos que observan, una reflexión…  un sinsentido que nada tiene que ver con nada de lo presentado en el resto del conjunto de la película, ni en ambiente,  ni en temática, ni en atmósfera, un pretendido terror psicológico que queda en bostezo.

“Sweets” (David Gregory): Provocador episodio final donde conoceremos la más absoluta perversión de la gula extrema, dulces y más dulces pueblan escenas que si bien en principio pierden al espectador, pronto lo asfixian en su caída a la perdición edulcorada y terrorífica… desagradable de ver, pero un pedazo de buen cine que sabe a poco.

Una película irregular en el tipo y calidad de sus historias, pero donde el espectador de cine de género encontrará inevitablemente una, si no varias, donde disfrutar de celuloide realizado por un equipo de personas con tablas y buen hacer. Además de ello, este viaje a las tinieblas, da para mucho comentar y provoca de todo, menos indiferencia, y eso siempre es loable en un proyecto de estas características. Interesante.

-Enoch-

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