jueves, 14 de abril de 2011

El Arrecife (The Reef)

Valoración: 7/10

Desde las antípodas llega este film de terror firmado por el director Andrew Traucki con el  que se consolida ya dentro de este subgénero de horror con animales. Nos llevó a los pantanos australianos con su anterior film “Black Water”, centrado en un grupo sitiado por cocodrilos y ahora nos arrastra a aguas más profundas y a escalofríos y tensión más inquietantes en compañía de tiburones.

El argumento, que parte de acontecimientos reales,  es sencillo. Un grupo de amigos que parte en barco a visitar, en Australia, uno de los arrecifes más hermosos del mundo, una tragedia que no se hace esperar. Como todo lo bello, los corales tienen doble filo y la embarcación termina naufragando. Dudas, discusiones entre el grupo superviviente, y una arriesgada decisión, nadar hasta la incierta costa más cercana…  El trayecto no puede ser más duro, ni más solitario… hasta que una presencia bajo las cristalinas aguas, un gran tiburón blanco decide acompañarles.

Este proyecto poco o nada tiene que ver con otros tantos “basados en hechos reales” de pobre factura, efectismos baratos y nulo interés. En “The Ref.” encontramos un guión verosímil, unas filmaciones acuáticas de gran calidad, unas interpretaciones más que aceptables… una conjunción de ingredientes equilibrada que consigue una atmósfera de autenticidad que traspasa la pantalla, un halo de inquietud que hace que el espectador sufra con los náufragos hasta el último instante.

Mucho se ha comparado este film con la no muy lejana en el tiempo “Open Water”, ambas parten de premisas similares, hechos acontecidos en la realidad, bajo presupuesto… pero, para mi gusto, pese a que el trabajo que nos presenta Andrew Traucki es más cinematográfico y menos documentalista (aspecto al que se le presupone dotar al film de más autenticidad e implicación por parte de la audiencia, y era una baza con la que jugó “Open Water” para su producción y campaña publicitaria) su atención al detalle, a la atmósfera, coherencia y verosimilitud de cada aspecto mostrado, técnico o interpretativo, la sitúa muy por encima de su antecesora en credibilidad, ritmo y generación de catarsis en aquellos que se atrevan a sumergirse con él en estas aguas mortales.

Sorprendentemente recomendable, una prueba de que el subgénero del terror con animales, y especialmente con tiburones, no ha muerto, aún resta terror bajo las insondables aguas.

Enoch.

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